Portada 3

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viernes, 17 de abril de 2015

Andrés (Calamaro) needs to be edited


Esta es una frase lapidaria que se ha quedado metida en mi cerebro. La escribió, inútilmente, el técnico de sonido que intentaba mezclar su doble álbum Honestidad Brutal en un fax enviado a la compañía discográfica -estamos en el año 1999, recordemos-, un ruego para conseguir remezclar, o mejor dicho mezclar las canciones que a ritmo frenético componía el músico argentino entre Madrid, Buenos Aires y Nueva York. Para el músico la maqueta casera valía para ser publicada, para el técnico, lógicamente, no. Todo está recogido en el libro Honestidad Brutal o la huida hacia delante de Andrés Calamaro, escrito por Darío Manrique.

                                                    


A lo largo de 37 episodios, tantos como canciones tiene el disco, el lector va conociendo poco a poco el proceso de creación de uno de los mejores discos de música pop en castellano de los últimos años mediante los testimonios de músicos, amigos, empleados de la discográfica de Calamaro, técnicos de sonido -¿por qué se les llama ingenieros? (que conste, yo lo he sido, técnico, no ingeniero)-. Manrique contextualiza el final de la década de los 90 en la vida de Calamaro: crisis personal por una ruptura sentimental lo que le provocó una fiebre creadora inagotable que se desarrollaba en interminables sesiones de grabación, bien en estudios profesionales bien en improvisadas peceras en los pisos de Madrid y Buenos Aires donde vivía el músico argentino. El rock and roll way of life hizo que la salud de Calamaro se viera seriamente resentida, él mismo nos cuenta esos días en la desoladora canción Son las Nueve, incluida en Honestidad Brutal:

Son las 9, yo creí que eran las 3,
todavía no pude comer
ni dejar de temblar
no era un juego, era fuego
y habrá que pagar la cuenta del incendio
Pero aquellas maratones
sin parar de escupir canciones
fueron buena pesca
y tal vez el dolor, desaparezca


El lector se ve recompensado con anécdotas, recuerdos de los protagonistas de este disco aunque a veces se quedan cortos, no por el autor del libro, sino por la discreción de los testigos: si yo te contara, es lo único que dejan caer. Uno se queda con las ganas de saber más sobre el malentendido entre Calamaro y un conocido cantante español que accedió a colaborar en el disco, se echan de menos más testimonios del propio Andrés. A cambio, en el libro hay un pormenorizado análisis de dónde venía Calamaro para acabar grabando este disco, el porqué de las 37 canciones, el profundo impacto que tuvo su publicación en el rock español y en la Argentina pre corralito. El libro de Darío Manrique es para fans, también para quienes quieran adentrarse en la figura de Andrés Calamaro. Y por supuesto, Honestidad Brutal es un gran álbum, escúchenlo.







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