Portada 3

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jueves, 29 de diciembre de 2016

Las 10 canciones de 2016


Este año ha sido duro para todos los aficionados a la música, han sido tantas las desapariciones... Es mejor no hacer el recuento de nuevo para no caer en la melancolía, más nos vale quedarnos con las canciones, con la música, ya que ésta no desaparecerá nunca mientras haya alguien dispuesto a escucharla. Recordamos las 10 mejores canciones de 2016:

1.- Dollar Days, Blackstar, David Bowie

 La entrada en este blog sobre Blackstar fue escrita el pasado 9 de enero, apenas unas horas antes de que se conociera la muerte de David Bowie. Casi de forma unánime, este disco ha sido considerado una genialidad, una jugada maestra, el testamento perfecto para sus seguidores, pero teniendo en cuenta toda la discografía de Bowie, Blackstar no es de sus mejores álbumes, lo que no significa que no pueda estar entre los mejores de 2016.

2.- You don´t know what's right, you don't know what's wrong, Final Wild Songs, The Long Ryders. 
 A finales del pasado mes de enero vio la luz la recopilación definitiva de la discografía de The Long Ryders, incluyendo temas hasta entonces inéditos y directos. Esta canción, como explica Stephen MacCarthy en el libreto que acompaña a los cuatro discos, resume el primer sonido de Long Ryders, en los inicios del grupo. Más adelante, en abril, se dejaron ver por España. Aún sigue la gira por EE.UU., y que no pare.

3.- Issues, We can do anything, Violent Femmes.  
We can do anything supuso la vuelta a la actualidad de este grupo imprescindible en los primeros años 80. Gordon Gano y compañía siguen en forma, es un disco breve, apenas 10 canciones, pero todas a la altura de su historia.

4.- Carolina, Erich Bachmann.
 La pasada primavera Erich Bachmann, Archers of Love y Croocked Fingers, se sacó de la manga su primer trabajo en solitario en 10 años, titulado con su propio nombre. Un excelente trabajo del que destacamos Carolina.

5.- Se estrechan en el corazón, Me mata si me necesitas, Quique González y los Detectives
 Mmmmm... Sin duda, Me Mata Si Me Necesitas es uno de los discos de 2016, Quique González ha presentado uno de sus mejores trabajos, hits pop, canciones intimistas, tremendas letras e impecables melodías, en resumen: emoción pura. Hoy tocan en el Palacio de los Deportes de Madrid, afortunados los poseedores de una entrada.

                                                         

                                       Mike Noga

6.- All my friends are alcoholics, King, Mike Noga
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 Otra de las obras cumbres de este año ha sido King, el disco de Mike Noga. Basado libremente en la obra de teatro Woyzeck, narra las peripecias de dos vagabundos Mary y Jack en un pueblo perdido de Australia. En su conjunto Noga logra una brillante colección de emociones. Un gran disco, sí señor.

7.- The Old Style Prison Break, Nº6, The Coal Porters.
 
 Aunque The Day the Last Ramone Died fue la canción elegida por Coal Porters como primer single de Nº6, su último disco publicado el pasado mes de septiembre, elegimos The Old Style Prison Break en la selección anual, por tener un sonido más ajustado a la trayectoria de los Porters.

8.- Summer, Trees, The Tindales
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 The Tindales presume de ser la nueva aventura sonora de Tabitha Tindale y Vicent Cafiso, anteriormente conocidis por Joy Zipper. Summer es una de las cuatro canciones que completan el EP Trees, que sorprendentemente dieron a conocer en las redes sociales luego de un largo periodo de inactividad. Y de momento seguimos sin saber más de ellos... Veremos en 2017.

9.- Leaving The Table, You want it darker, Leonard Cohen. 

Todavía conmocionado por su ausencia, quien esto escribe todavía no ha pasado de una audición del You want it darker, es imposible pensar que este caballero de exquisitos modales no va a volver para ribarnos de nuevo el alma. Avisó en el mes de agosto, diciéndose preparado para partir. Pero los que tuvimos la suerte de verlo en directo, no nos hemos recuperado todavía de su ausencia.

10.- To The End, Serenity Sessions, Track Dogs. 

Cerramos el resumen musical de este año con To The End, todo un himno para concienciar contra el acoso escolar, contra los ancianos, a los desprotegidos, los desfavorecidos. Track Dogs eligieron esta preciosa canción para abrir su último disco, Serenity Sessions. Bien por ellos.


Ojalá 2017 nos traiga buena música y estemos dentro de doce meses haciendo de nuevo este resumen. ¡Feliz Año Nuevo, Feliz 2017! Gracias por estar ahí.



martes, 27 de diciembre de 2016

Paterson, Jim Jarmusch en su mejor versión


Ajetreado año ha tenido Jim Jarmusch con el estreno de Gimme Danger, el documental sobre la historia de Iggy Pop y The Stooges, y de Paterson, su duodécimo largo, galardonado en el último Festival de Cannes con el Premio Palm Dog. Lo cierto es que esta cinta sigue la línea marcada por Jarmusch desde su inicio, Paterson es una nueva rama en el árbol sustentado por las raicea de Down by Law, Mistery Train y Night On Earth.

                                                    


Paterson es un conductor de autobuses de línea en una ciudad con el mismo nombre que escribe poemas a mano en su tiempo libre. Lleva una vida rutinaria: después de trabajar vuelve a casa, saca a pasear al perro, toma una cerveza en el mismo bar donde charla con los mismos parroquianos. Paterson contrasta con su mujer, siempre inquieta, cambiando constantemente la decoración de la casa, ella diseña su propia ropa mientras hace planes de futuro.


Paterson es una historia donde la acción transcurre con la suficiente pausa para darle una capa de cotidianidad sobre la que no se echa de menos más dramatización; donde nuestro protagonista, personaje con el que es muy fácil empatizar, nos abre su universo personal a través de sus poemas: sus inquietudes, temores, sus emociones. Juegos de nombres, sutiles toques de humor, paisajes urbanos rodados en camara car, buena música, cierta dosis de surrealismo... en definitiva Paterson es un claro ejemplo del buen cine de Jim Jarmusch, una buena muestra de que una vida sencilla es tan perfecta o imperfecta como otras. Paterson es una buena historia donde los dramas se miden por su importancia, no por lo que parecen ser. Véanla, todavía está en la cartelera.






jueves, 22 de diciembre de 2016

Cuento de Navidad


Había perdido el contacto con él hace tiempo, desde que cerró el negocio donde coincidieron. A partir de ahí, lejanas referencias, saludos enviados a través de terceros, así fueron pasando los años. Uno de estos mensajeros fue quien le llevó la noticia: tu antiguo compañero está desahuciado, cogieron tarde la enfermedad. En apenas unos días, la muerte propició lo que la vida no es capaz de hacer, reunir a viejos compañeros y amigos, la visita de la parca es la excepción que anula los compromisos adquiridos por los vivos.

En el tanatorio, contemplaba el cadáver de su antiguo compañero, con la mirada perdida comenzó a recordar: los madrugones, las jornadas de 10, 12, 14 o las horas que se terciaran, cómo su compañero era de los primeros en llegar y de los últimos en salir, le veía paseando por la entrada, fumando continuamente, arriba y abajo por el pasillo de entrada con el teléfono inalámbrico en la mano hablando con este o con aquel... y delante de sus narices tenía el resultado de tanto esfuerzo.

Todo esto no vino sino a confirmarle que el tiempo es la única riqueza que poseemos. Lo ocurrido fue el detonante, a partir de ese día decidió prescindir de todo aquello que no fuera realmente necesario para poder sentirse libre: el coche, el abono de un equipo de fútbol que realmente ya no existe, la ropa que no iba a vestir, el alquiler del piso que no iba a necesitar y consecuentemente abandonó el trabajo que precisaba para mantener todas esas cosas que ya no le hacían falta.

                                                        

                               ©larodada.net

Arregló una antigua bicicleta, montó un par de alforjas en la rueda posterior, las llenó con lo imprescindible y tomó la dirección que le marcaba el Este. Atravesó los Pirineos, cruzó Francia, el norte de Italia, Suiza, entró en Alemania y pedalada a pedalada salió por Polonia. Allí donde lo necesitara, trabajaba un tiempo para ahorrar lo suficiente para poder seguir con el viaje: lavar platos, barrer calles, servir detrás de una barra... Pasó los Urales, la estepa rusa, toda Siberia hasta el Estrecho de Bering. Llegó a América, confirmó lo que ya le habían contado, los paisajes canadienses eran mucho más bonitos que los de Alaska. Prosiguió su andadura hasta Ushuaia, justo cuando se cumplieron cuatro años desde su partida. Cruzó el Atlántico hasta Sudáfrica y de allí tomó rumbo al Norte, de nuevo.

No dejó de cruzar la Tierra según el viento le iba marcando el camino. A lo largo de su viaje vio amaneceres increíbles, noches de luna nueva con el cielo estrellado, paisajes que ni el mejor fotógrafo hubiera sabido plasmar, conoció la amabilidad y la hospitalidad. También pasó miedo a lo largo de su aventura, pero, al fin y al cabo, no era menor del que sentía en su antigua vida. Tuvo hambre, como en aquellas jornadas de trabajo en las que no paraba de trabajar ni para comer, estuvo muy solo, como lo estaba en su despacho, pero apretó los dientes y siguió adelante. Al fin y la cabo era la vida que había elegido. Es verdad que dejó mucho atrás, en la ciudad donde vivía y a lo largo de su viaje. Después de todo, ¿dónde está la perfección? Al mirar atrás, se sintió en paz, había aprovechado su tiempo como quiso. Terminó sus días reventado de vivir.











lunes, 19 de diciembre de 2016

#OtroFútbolEsPosible: el Mundialito, el Balón de Oro y el nombre de los estadios


Ayer se celebró la final del Mundial de Clubes, ese torneo que se inventó la FIFA en lugar de la mítica Copa Intercontinental que dirimían directamente los campeones de la Copa de Europa y de la Libertadores de Sudamérica. Lejos de desmerecer al resto de los participantes, los ganadores de las distintas confederaciones de la FIFA por todo el mundo, lo cierto es que se celebra un torneo oficial con aroma de trofeo veraniego donde el campeón europeo tiene mucho que perder y poco que ganar, metido, además, con calzador en un calendario ya sobrecargado por sí mismo. Como decía John Benjamin Toshack: si ganas, te traes la Intercontinental; si pierdes, has perdido la Copa Toyota. Con nulo interés en Europa, más seguido en Sudamérica y con algo de aceptación en Asia, cabe preguntarse si el formato y las fechas en las que se disputa este torneo son manifiestamente mejorables.

Mientras el Real Madrid viajaba a Japón para disputar el Mundialito, se dio a conocer el ganador del
Balón de Oro de 2016: Cristiano Ronaldo. Es su cuarto trofeo, por el quinto de Messi. No es por desmerecer a ninguno de los dos astros, pero choca que Alfredo Di Stéfano lo ganara sólo dos veces, George Best sólo una, lo mismo que Gerd Müller.... o la interminable lista de aquellos grandes jugadores que ni siquiera estuvieron cerca de ganarlo. Sorprende la extraordinaria repercusión que tiene el premio individual que ofrece la revista France Football (otra vez en solitario) cuando el fútbol es un juego de equipo. Habría que ver si Messi hubiera ganado cinco veces de no estar en el mismo equipo de Xavi Hernández y Andrés Iniesta, o Cristiano sin Paul Scholes, Luka Modric o Xabi Alonso a su alrededor. Puede parecer mentira, pero hubo un tiempo en que el Balón de Oro sólo ocupaba una breve reseña en la información deportiva, nada más.

                                                    

   

Hace apenas unos días se supo
el nombre del nuevo estadio del Atlético de Madrid así como la actualización del escudo del equipo madrileño. Rápidamente, en los grupos de whatsapp circularon las bromas sobre esto. Sinceramente no hicieron mucha gracia a quien esto escribe, aun siendo socio del Real Madrid, porque sé que mi equipo va a ir detrás con el Bernabéu 'y lo que ellos quieran'. Preguntado el sr Florentino Pérez en la última asamblea de socios compromisarios si iba a pedir a los socios -dueños auténticos del club según él mismo- la autorización para llevar a cabo este cambio, vino a decir que no lo iba a hacer de la misma manera que no pregunta a lo socios cuando renueva el contrato a un jugador, como si cambiar el nombre al estadio fuera lo mismo, como si gastarse 400 millones de euros en la remodelación del estadio de Chamartín fuera un gasto corriente.

En el caso de ambos equipos madrileños a buena parte de los abonados y socios todo esto les parece inevitable, hechos consecuentes con los tiempos que vivimos hoy en día, qué le vamos a hacer, vienen a decir. Sinceramente,
otro fútbol es posible. Sin renunciar a los cambios que impone el paso del tiempo, cabe una evolución respetuosa del fútbol con la tradición y espíritu de los clubes. Mientras los aficionados traguemos con los malditos horarios que nos imponen desde la Liga, seguiremos teniendo partidos los viernes por la noche, los sábados por la mañana y los lunes por la noche; mientras los socios y abonados miremos hacia otro lado seguirán poniendo nombres infumables a los estadios que son nuestras casas donde tantas emociones hemos vivido; mientras no exijamos a los dirigentes de nuestros equipos transparencia, democracia y participación en la toma de decisiones, estos seguirán haciendo lo que les venga en gana. De manera pacífica y de acuerdo a las normas el aficionado puede hacer muchas cosas, lo fácil es quedarse en la grada criticando esto y aquello y cuando acaba el partido volver a casa como si nada hubiera pasado. Amigos, #OtroFútbolEsPosible, si no hacemos algo nos lo van a quitar por completo.










domingo, 18 de diciembre de 2016

1898 Los últimos de Filipinas


La obsesión por el deber, el temor a ser considerado un traidor, o pasar a la posteridad como quien entregó la última plaza de un imperio del que quedaban las últimas colonias o quién sabe qué fue lo que empujó a resistir en la iglesia de la remota aldea de Baler, en la isla filipina de Luzón, al Teniente Martín Cerezo quien estaba al mando de un destacamento de unos 50 soldados llamados a protagonizar, contra su voluntad, este capítulo de la Historia de España.

                                                            



La película es un relato crudo de la vida que llevaron los 50 soldados y sus mandos sitiados en la iglesia de Baler: miseria, hambre, abandono, lucha sin cuartel contra un enemigo que ya no lo era aunque los sitiados no lo querían ver, una narración, dentro de lo que cabe, anti belicista.

El amplio reparto con el que cuenta la película, el buen guion y ritmo de este texto fílmico son los puntos fuertes donde se apoya 1898 Los últimos de Filipinas. Luis Tosar, Eduard Fernández, Javier Gutiérrez y Álvaro Cervantes dan brillo a la cinta. La historia es contada a buen ritmo, sin que el espectador caiga en la tentación de distraerse. En lo negativo 129 minutos de metraje se antojan demasiados y el punto oscuro del personaje de Javier Gutiérrez pide más maldad. En el cómputo global, queda una buena película que cuenta un capítulo de nuestra historia que debe ser recordado.







lunes, 28 de noviembre de 2016

Bengoetxea VI, brillante campeón del 4 ½


Magnífica final la que nos brindaron ayer Bengoetxea VI y Altuna III en el Ogueta de Vitoria, frontón que estaba prácticamente lleno y donde la afición puso el ambiente a la altura de esta estupenda final. Hubo de todo, más fallos de los previstos, tantos espectaculares y emoción hasta el final ya que se llegó al ansiado 21 iguales por todos los aficionados.

                                                         



Comenzó muy fuerte Bengoetxea, ganó el sorteo del saque inicial y encadenó 4 tantos seguidos. Altuna, un tanto impreciso, no lograba enganchar un intercambio largo de pelotazos. Después del 5-0, Altuna consiguió romper la racha de Bengoetxea con un magnífico dos paredes. Enseguida recuperó el saque el delantero de Asegarce y logró mantener la distancia de cinco tantos hasta el 7-2. Entonces el de Aspe entró en el partido, logrando la igualada a 7. Altuna se puso tres tantos por delante 12-9, pero Bengoetxea reaccionó llevando el tanteo a un 17-12 que parecía casi definitivo. Nada más lejos, el delantero de Azketa consiguió de nuevo empatar la final y ponerse a sólo dos de la victoria, 20-18. Era el momento de dar un paso adelante o recoger las velas, Oinatz Bengoetxea eligió lo primero. Tuvo incluso el 21-20, donde ambos delanteros jugaron la baza estratégica, haciéndose varias dejadas en el txoko consecutivas, pero en una de ellas Bengoetxea no llegó. A la segunda, el navarro no perdonó y entró en el selecto club de pelotaris que han logrado los tres campeonatos más importantes de la pelota después de ganar el Parejas en 2015 y el Manomanista en 2008.

Fue una lucha generacional, Bengoetxea, nacido en 1984, es contemporáneo de Olaizola II, Martínez de Irujo o Berasaluze, recientemente retirado. Altuna, en cambio, con apenas 20 años, está llamando a la puerta de la élite, y de qué manera, junto a Iribarria. Oinatz en un gran campeón, siempre lo demuestra en la cancha gane o pierda, nunca tiene un mal gesto con los rivales, con los árbitros ni con su compañero cuando el partido es de parejas. Un ejemplo a seguir, sin duda. Altuna va por el mismo camino, bien lo demostraron los dos en la entrega de trofeos. ¡Enhorabuena a los dos por esta final espectacular!





lunes, 21 de noviembre de 2016

Despedida de un madridista del Vicente Calderón


El pasado sábado se disputó el último derby madrileño liguero en el estadio Vicente Calderón, los rivales y vecinos de la capital se mudan de barrio a una nueva casa de la que se desconoce cómo se va a llamar. Lo cierto es que el Calderón siempre fue visto por los madridistas como una salida incómoda, sinónimo de emociones fuertes y de lugar donde se citan los valientes para defender su camiseta. Por motivos obvios, quien esto escribe se dejó ver muy pocas veces por la rivera del Manzanares, pero todas ellas para el recuerdo.

A principios de los años 80, el colegio donde estudiaba recibía periódicamente invitaciones para ir a ver al Atlético Madrileño en el Calderón. Sana costumbre,
típica de un club de fútbol más preocupado en crear afición que en la audiencia televisiva que puede acumular en un partido. El recuerdo que tengo de ese día es la impresión de ver esa mole de cemento armado, con las esquinas libres de graderíos donde están y ahí siguen estando los vídeo marcadores y el resplandor del césped al sol. No recuerdo ni el rival ni en la categoría donde jugaba esa temporada el Madrileño, sí que los chavales que nos apuntamos a la invitación lo pasamos muy bien correteando por las gradas prácticamente vacías viendo a ratos el partido.

                                                       



Junio de 1989. El Madrid de la Quinta del Buitre había ganado su cuarta Liga consecutiva y jugaba la
final de la Copa del Rey en el Calderón frente al Real Valladolid para intentar conseguir el doblete. El partido en sí mismo fue bastante malo, la sentencia la dictó un tempranero gol de Rafael Gordillo a un Valladolid donde ya jugaba un tal Fernando Hierro, quien unos días más tarde, luego de posar con la camiseta del Atleti en la salida de vestuarios del Calderón, terminó fichando por el Real Madrid. El ambiente de la previa de este partido fue bastante tenso, hubo cargas de la policía en los alrededores del estadio aunque ya dentro todo transcurrió con normalidad. La Copa en esta ocasión se quedó en Madrid frente a la desilusión de los Minguela y compañía.

Enero de 1993.
Derby en el Calderón, son temporadas difíciles para el madridismo, se vive el reinado del Barcelona en la Liga con la desconocida sensación para muchos madridistas de vivir en la ruina deportiva. Sin acceso a la máxima competición europea por no ganar la Liga, en aquellos años vinieron pocas alegrías para el Madrid, como por ejemplo la Copa contra el Zaragoza en el Luis Casanova al final de aquella temporada o la Súper Copa de 1991 con aquel golazo de Aragón a Zubizarreta desde el centro del campo. Pero volvamos a este derby. Cuatro amigos del Madrid más otro del Atleti nos juntamos para ver el partido en el Calderón. Sin saberlo, tenemos la entrada al campo por la misma puerta que los radicales del Atleti, mientras estos cantaban alegremente 'madridista quien no bote' en la cola para acceder al estadio, nosotros cinco permanecimos ajenos al jolgorio, quietos como estatuas con las bufandas madridistas ocultas bajo los abrigos, en vez de dejarnos llevar y disimular. Semejante inconsciencia fue percibida por los radicales con absoluta indiferencia, afortunadamente. Ya dentro del estadio, un portero del estadio se apiadó de nosotros y nos dejó pasar del fondo sur al lateral del Manzanares donde pudimos ver el partido tranquilamente. De nuevo tocó un partido bastante malo, empate a uno, pero inesperadamente vimos el último partido de Futre con el Atleti. Al acabar el derby, una bronca del portugués con Luis Aragonés terminó por precipitar la salida del ídolo colchonero del Manzanares rumbo al Benfica lisboeta.

Hubo por mi parte alguna visita más al Calderón siendo
sede de la Selección Española. En septiembre de 2005, en partido valedero para la clasificación del Mundial de Alemania de 2006 contra Serbia, había que ganar pero un empate a uno, que es lo que venían a buscar descaradamente los balcánicos, nos condenó al segundo puesto del grupo 7 de la zona europea, lo que suponía jugar la repesca. Ya en 2009, un amistoso contra Argentina (2-1) fue la última ocasión. No he vuelto a ir al Vicente Calderón y la verdad es que me gustaría despedirme de este campo donde quedarán para siempre sonadas derrotas y grandes victorias para el Madrid, como la del pasado sábado. Allí quedarán también muchos detalles de puro fútbol: aquel regate de Raúl a López en un palmo de césped, los recortes de Butragueño en el área de Abel Resino, el gol de Hierro desde fuera del área cuando la derrota ya estaba cantada en el 90... El Vicente Calderón podía, puede, que todavía está en pie, gustar más o menos, ser más acogedor o menos, se pasaba mucho frío en invierno o calor en verano, pero hay que reconocer que es un recinto canchero, de fútbol, un escenario de un deporte que va desapareciendo para dejar sitio a un espectáculo mundial, universal, de horarios imposibles e inauditos para el aficionado que lleva a su equipo en el corazón y, no lo olvidemos, lo apoya con su cartera, donde cada vez se le exige pagar más dinero a cambio de un poder nulo de decisión.








domingo, 13 de noviembre de 2016

En la muerte de Leonard Cohen


Tan solo han pasado un par de días y la conmoción sigue presente. Confieso, no era mi músico de cabecera, desgraciadamente Leonard Cohen tiene una presencia más bien discreta en mi colección de discos y de libros, pero ha sido el segundo cantante en lograr en mí algo muy complicado. Retrocedemos a 1988, año del lanzamiento de I'm Your Man, disco con arreglos tremendamente ochenteros pero de una contundencia en su música y en las letras fuera de lo común. Aquel vídeo clip donde Cohen apenas gesticulaba en una inmensa playa anónima, era emitido constantemente en la televisión pública española, era difícil por tanto no llegar a conocer esta canción. First We Take Manhattan fue la puerta de acceso a este disco tan breve como fundamental para conocer la locura del amor, su irracionalidad: Ain't No Cure For Love, Everybody Knows, I'm Your Man, Take This Waltz, I Can't Forget, Tower of sound (ese piano de casiotone, tan simple, tan bonito, tan íntimo). I'm Your Man, entonces, supuso el pasaporte personal hacia el universo de Leonard Cohen.

Desde aquel año, algún disco recopilatorio, reportajes de publicaciones especializadas, su retiro a un monasterio budista, su desaparición voluntaria del mapa... Salvo esporádicas visitas a su cancionero, Cohen permaneció latente por un largo tiempo... hasta que hizo su entrada en escena la malvada
Kelley Lynch, a quien tantos, indirectamente, tenemos algo que agradecer. La bancarrota causada por la antigua representante del cantate canadiense provocó la vuelta de Leonard Cohen a la actividad musical. Esta fue una gran noticia sobre todo para quienes no tuvimos la oportunidad de presenciar en directo a Cohen.

                                                         



Así llegamos a septiembre de 2009, al recital que ofreció Cohen en el recinto anteriormente conocido como el Palacio de los Deportes de la Comunidad de Madrid. Fueron cerca de tres horas de una intensidad difícil de igualar. La presencia de Leonard Cohen sobre el escenario con su grave e inigualable voz, su educación, la humildad con la que aceptaba las ovaciones, la amabilidad y caballerosidad con la que se dirigía a sus músicos (y qué músicos) fue lo que nos preparó para el aluvión que estaba a punto de caernos a los allí presentes. Aquel venerable anciano, a base de sentimiento, fue desgranando las grandes canciones que han transformado la vida de tantos. Como decía al principio, ha sido de los pocos cantantes en lograr algo muy difícil, que es lo siguiente: con su interpretación de
Halelluja, First We Take Manhattan, Ain't No Cure For Lovey sobre todo con The Partisan  Leonard Cohen logró que las almas de los allí presentes abandonaran sus cuerpos para llegar a un lugar donde sólo está la belleza. Finalmente, mientras sonaban los últimos compases de Closing Time, Cohen vino a decir que estas canciones que eran suyas pasaban a ser nuestras también, levantó el sombrero, sentenció Drive safely, my friends! y abandonó el escenario pegando brincos dejando a todos los espectadores con la sensación de haber visto algo sencillamente irrepetible.

De esta forma llegamos al triste despertar del pasado viernes, cuando la noticia de su muerte llegó a Europa. Cuando falleció Bowie hace ya casi un año, ay, alguien dijo que en lugar de estar tristes deberíamos celebrar haber coincidido en el tiempo con alguien como él; con Leonard Cohen debería ser igual. Esta reflexión no reconforta del todo, pero algo ayuda. So long, Leonard Cohen!











miércoles, 9 de noviembre de 2016

Torneo, un libro de Miguel Pardeza

Conviene advertirlo desde el principio para que nadie se llame a engaño: 'Torneo' no son las memorias de Miguel Pardeza como futbolista. Según advierte el propio autor, sí se cuentan experiencias personales pero convenientemente noveladas. Quedan pues avisados, aquellos que busquen cotilleos de vestuario, luchas de egos en el banquillo y sonoras broncas de ilustres entrenadores, se equivocan de libro. 

En un brillante ejercicio literario, Pardeza cuenta las aventuras de un chaval originario de La Palma del Condado (Huelva) en el entorno de una familia trabajadora, cómo desarrolla la afición por el fútbol desde los partidos con los amigos hasta pasar al equipo de su ciudad, cómo nace su inquietud por la Literatura y el conocimiento de diversos campos del saber. 

                        


Después de llegar a formar parte de la cantera del Real Madrid, Pardeza  escribe sobre las vivencias de un joven andaluz recién llegado a la capital para intentar realizar su sueño de llegar al fútbol profesional, las amistades que hizo, los curiosos personajes que conoció en un bar cercano a la pensión donde el club le alojaba y dónde los chicos de la cantera sin familia en Madrid se reunían para evadirse de entrenamientos, exámenes, etc... Esos bares de barrio que, debido a la globalización, están desapareciendo del centro de Madrid. 

'Torneo' es por tanto un libro que refleja una época ya pasada, finales de los años 70, comienzo de los 80 donde Miguel Pardeza deja constancia de las pesadillas propias de la juventud en el proceso de entrada en la vida adulta y lo cuenta de tal manera, este es el principal valor de este libro, que al lector, mientras va pasando las páginas, le da exactamente igual si fue realmente lo que pasó o es fruto de la imaginación del ex futbolista, se ve reflejado en estas vivencias. Después de 'Torneo' queda saber cuándo saldrá el próximo libro de Miguel Pardeza. 








lunes, 7 de noviembre de 2016

Young Fresh Fellows en la Sala El Sol

Gran concierto el pasado jueves de Young Fresh Fellows en la sala El Sol de Madrid. Lo cierto es que quien esto escribe apenas tiene memorizada la extensa discografía de este grupo, tan solo fue reconocida 'Sittin' on a Pitchfork'. En el recuerdo está también una legendaria y antigua batallita de unos camaradas en los tempranos años 90 cuando Young Fresh Fellows tocaron en la Sala Revólver. Más presentes están Scott MacCaughey y sus estupendos Minus Five que ya han sido comentados en este blog. 

                                 


Aun así, el concierto del pasado jueves fue una pasada. Los Fellows dieron todo un recital de punk-rock-garage a una audiencia más veterana que novel. MacCaughey y compañia son unos músicos de primera categoría, se nota además que disfrutan con lo que hacen: gastan bromas con el público, se ponen chalecos reflectantes, improvisan una canción de Chuck Berry... Dieron todo un ejemplo de oficio y de actitud, daba gusto verles pegando botes -literal- sobre el escenario mientras atacaban sus canciones con una ejecución cercana al virtuosismo. 

Muchas de estas canciones fueron vividas por el público como un auténtico sin dios de calvas y canas al viento, mecidas por buen punk. Mientras esto ocurría en la pista los dos guitarras y el bajista lo daban todo sobre las tablas y el batería intentaba hacer sonar un plato que se levantaba más de dos metros sobre el suelo gracias a un inverosímil soporte. En definitiva, fue gran concierto: buena música y algo de diversión, qué más se puede pedir. ¡Larga vida a los Young Fresh Fellows!





martes, 18 de octubre de 2016

El Hombre de las Mil Caras, una película de Alberto Rodríguez


Partiendo de la base de uno de los hechos más vergonzosos de la reciente historia de España -la fuga y posterior entrega de Luis Roldán,- Alberto Rodríguez construye una sólida y convincente historia que cuenta lo que pasó a principios del ya lejano 1995, poniendo el foco en la relación que tuvo el ex director general de la Guardia Civil con Francisco Paesa, el inquietante personaje que lo mismo compraba y vendía armas, hacía trabajos para el gobierno como espía o ayudaba a esconder millones de pesetas en paraísos fiscales.

La película es contada a través de Jesús Camoens (
José Coronado), mano derecha de Francisco Paesa en la ficción, quien a modo de la memorable Uno de los Nuestros, nos va presentando a los personajes con ciertos toques de ironía y de humor un tanto azul oscuro casi negro. La acción transcurre a lo largo de poco más de dos horas alternando un ritmo ciertamente ágil con el suspense característico del cine de espías. La cinta tiene la virtud de atrapar al espectador desde el minuto 1, sobre todo para los que por edad, vivimos todo aquello. También tiene la habilidad de crear la desconfianza en el espectador, éste no terminar de creer al cien por cien a ningún personaje, obligando por tanto a estar atento para ver dónde está el truco, quién miente, dónde está la tomadura de pelo.

                                                           



Por contra, El Hombre de las Mil Caras
tiene el defecto de no dosificar lo suficiente toda la información que llega al patio de butacas, quedando el personal a veces un poco perdido entre pasaportes falsos, transacciones bancarias, entre dólares y las extintas pesetas. En la parte negativa, además conviene señalar que hay parte del texto que se pierde, no se llega a entender con claridad, aunque igual esto sea fallo de la amplificación de la sala de cine, vaya usted a saber.

Francisco Paesa, bien cortado por el patrón de la dramatización por Rodríguez e interpretado de forma sobresaliente por Eduard Fernández, es el encantador de serpientes, el conseguidor, quien tiene todas las llaves. Es mérito del cineasta y del actor que semejante personaje cuente con la simpatía del espectador una vez acaban los títulos de crédito. Cuando se encienden las luces de la sala, cabe señalar que, desde la perspectiva histórica, queda un poso de tristeza al pensar que 20 años después de Luis Roldán en este país seguimos prácticamente igual: ¿cómo es posible que nos dejemos engañar tanto?, ¿qué nos están contado?, ¿qué hay de verdad en la información que llega a los ciudadanos? Todas estas preguntas, y más, surgen después de ver El Hombre de las Mil Caras.







miércoles, 12 de octubre de 2016

The Tindales, sobre las cenizas de Joy Zipper


El pasado 11 de agosto, en la página oficial de Joy Zipper en Facebook, inactiva desde hace más de dos años, se avisaba de un nuevo proyecto de Vincent Cafiso y Tabitha Tindale: Trees, un ep de cuatro canciones bendecido bajo un nuevo nombre musical: The Tindales. Como grupo, Joy Zipper publicó su último trabajo en 2005, y salvo esporádicas apariciones en recopilaciones de tributo, poco más se ha sabido de ellos a lo largo de estos años.

                                                      



Respecto a las cuatro canciones que incluye TreesSummer tiene guitarras potentes mezcladas con la suave voz de Tabitha Tindale y con una agradable melodía lo que da como resultado un prefecto ejemplo de pop rock; Jacksonville es un corte que viene marcado por el xilófono y el obsesivo coro; You Got Me Happy se encuadra dentro del dream pop que ya estuvo presente en Joy Zipper; por último Metal Towers cierra el ep.


Siendo cuatro buenas canciones las que forman Trees, lo cierto es que se echan de menos los matices que sí incluían los discos de Joy Zipper, guitarras más potentes, esas canciones tan parecidas a los Pixies, un sonido más endurecido alternado con piezas abiertamente pop. Sin duda aquel era un universo sonoro más rico y más atractivo para el aficionado. En todo caso, no deja de ser una buena noticia la vuelta a la actividad musical de los señores Tindale.









jueves, 29 de septiembre de 2016

King, nuevo disco de Mike Noga


Lo reconozco, no sabía quién es Mike Noga hasta hace casi un año cuando participó como telonero de Low en el festival American Autumn en el Teatro Lara. Es dura la condición de telonero, salir a defender tu repertorio ante un público que está expectante por ver a otro artista o que directamente está disfrutando de una cerveza y buena compañía. En este caso, en el Teatro Lara, unos pocos nos sentamos en el patio de butacas para escuchar a Noga, quién ofreció un vibrante set acústico acompañado por un joven guitarrista. Fue extremadamente educado con el público presente mientras se escuchaba el rumor de las conversaciones que llegaban del bar del teatro por parte del público ausente. A base de actitud y buena música, Noga nos conquistó a los allí reunidos mientras esperábamos temerosos la descarga de sonido que Low nos iba a ofrecer poco después.

                                                         



A partir de ahí surgió la curiosidad por este músico, natural de Australia, que fue batería de
The Drones, grupo de resonancia en la antípodas. Fue un error no comprar su discos en la improvisada tienda montada en la entrada del teatro porque no son nada fácil de conseguir, en formato físico me refiero. Así llegamos hasta el pasado mes de agosto donde gracias a las redes sociales me entero de que Mike Noga ha sacado a la venta a finales de este mes, su nuevo disco en solitario titulado King. Se trata de una colección de 15 canciones, todas ellas cuentan la historia de Jack y Mary, una pareja de vagabundos que viven en los años 50 en un pequeño pueblo de Australia. Todo parte de una libre interpretación de la obra de teatro Woyzeck, ya saben, la obra de teatro inconclusa de George Büchner que narra la vida real del soldado cuyo apellido da nombre a la obra. De extracción humilde, Woyzeck es el conejillo de indias de un médico cruel y sufre además acoso social. Todo esto provoca que Woyzeck caiga en la locura, asesine a su amada y por tanto sea condenado a muerte.

Respecto a
King, conviene señalar el eclecticismo de este disco, desde breves e inquietantes cortes que cuentan con la voz del actor Noah Taylor -Juego de Tronos- denominados sucesivamente Narrator 1, 2 y 3, pasando por el tono general del álbum abiertamente pop, a modo de Psychedelic Furs y de Generation X. También hay canciones que reflejan la caída en en la locura del personaje protagonista de Woyzeck, como Mary y la obsesiva I Wanna Live in America, contamos con el frenético rock Nobody Leads Me To Flames tan Billy Idol, la stoniana Down Like JFK con brillantes líneas de rythm'n blues, la funeraria e hipnótica Grey's to Red. Pero sobre todo, en King destacan las piezas maestras del pop que son Don't Fall To The Ground y All My Friends Are Alcoholics, toda una declaración de intenciones. King, producido por Paul Dempsey (Something For Kate), finaliza con la aletargada y onírica This Is For You. Toda esta variedad sonora de la que hace gala el disco, hace que escuchar King sea un tobogán de emociones, angustiosas, optimistas, siniestras e inquietantes.

Si quiere saber más sobre este disco, aquí puede ver una entrevista que Mike Noga concede a la web australianmusician.com.au. Si desea escuchar el disco entero, haga clic en este link que le llevará a la lista de reproducción oficial que Noga ha creado en YouTube.













miércoles, 21 de septiembre de 2016

Nº 6, nuevo álbum de The Coal Porters


Este mes de septiembre ha salido a la venta el nuevo disco de The Coal Porters, titulado Nº 6. Según apunta la página de Facebook del grupo, este nuevo trabajo ha sido producido por John Wood quien participó en las grabaciones de Convention, Nick Drake, Beth Orton y Squeeze. En el mismo post de la red social, se indica que este disco es el resultado de tres largos años de trabajo.

El cancionero incluye 10 canciones, la primera de ellas es
The Day The Last Ramone Died, este tema tiene toda la pinta de convertirse en breve en un clásico. Perfecto homenaje a Tommy Ramone, miembro de la formación original de los padrinos del punk norteamericano fallecido en 2014, podríamos decir que es un brillante ejercicio de folk-punk. Continúa Nº6 con Save Me From The Storm y The Blind Bartender corte que incluye una sección de viento muy des estilo Let's Pretend de Tindersticks.

                                                        


Chopping The Garlic es la única canción instrumental del disco, destaca el desenfrenado violín y el banjo por debajo de éste. Salad Days precede a la preciosa balada que es Unhappy Anywhere. Con Train No.10-0-5 los Porters se ponen serios en todos los sentidos, los alegres bajos, guitarras y cuerdas se vuelven sombríos a la vez que la voz de Sid Griffin se vuelve más grave de lo habitual.

Play A Tune viene marcada por la voz de Kerenza Peacock, tan chocante, tan aguda, tan ¿lírica?, pero a la vez tan suave, dando como resultado a una canción agradablemente pop. The Old Style Prison Break es otro de los grandes cortes de Nº6, es muy recomendable prestar atención a los matices que ofrecen las líneas del banjo, de la guitarra rítmica, el acompañamiento del violín... Another Girl, Another Planet es una versión, ya saben, de la original canción de Only Ones pasada por el filtro del country puro que ofrecen los Porters, bien ejecutada y hasta cierto punto pegadiza ofreciendo así un cierre a la altura del nivel de Nº6.

Lo innegable es que
The Coal Porters son un gran grupo, formado por excelentes músicos. Sid Griffin, quien hace unos días celebró su cumpleaños subido en el escenario, sigue adelante con este proyecto musical, también en solitario y por supuesto con The Long Ryders. Es de agradecer que alguien de su talla se empeñe en ofrecernos buena música. Nº6 está disponible a través de la página oficial de Sid Griffin y de las grandes tiendas digitales. The Coal Porters están actualmente de gira por el Reino Unido, quién sabe, igual se dejan caer por España.








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