Portada 3

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sábado, 3 de junio de 2017

Real Madrid-Juve, la gran final


Puede ser que nos hayamos acostumbrado a estar en las finales de la Copa de Europa, porque la emoción no es la misma que en 1998, como tampoco lo fue en 2000, en 2002, 2014 o 2016, cada una de ellas ha tenido sus propias circunstancias y diferentes niveles de tensión sentimental. Es posible que el continuo desprecio de los clubes y UEFA profesan hacia sus socios, abonados y aficionados hagan mella en el subconsciente de todos nosotros.

La UEFA otorga el partido de la temporada a una ciudad que
no es que no lo merezca, pero carece de las infraestructuras necesarias para absorber el tráfico aéreo que genera un acontecimiento de esta envergadura. Como alternativa se ofrecen los aeropuertos de Bristol o del mismo Londres pero necesitan de un desplazamiento extra en autobús de un par de horas. Cardiff no tiene el suficiente número de plazas hoteleras para albergar si no a todos los los aficionados, al menos a gran parte de ellos. Para pasar la noche, ya que los escasos hoteles de la capital galesa están ocupados, se han habilitado tiendas de campaña al módico precio de 90€ (!), todo sea por la comodidad y el bolsillo del aficionado.

                                                       


A pesar de todas estas razones, este bloguero lleva días experimentando una inexplicable desazón, se levanta de la cama con antiguas canciones que remiten a tiempos pasados, de grada de pie pegada a la cancha, de cuando el frescor del césped llegaba para aliviar el calor de la pasión. Y es que por mucho que quieran vestirlo de negocio, el fútbol sigue siendo de la gente, de aquellos que se sacrifican temporada tras temporada sentimental y económicamente por el equipo que llevan en el alma. Otra cosa es que estemos dejando que nos lo roben en la cara, pero ese es otro tema. El fútbol, decíamos, es de lo socios, de los abonados, del aficionado en general, no de los enchufados, amiguetes, novietas y turistas de alto poder adquisitivo que hoy ocuparán gran parte del aforo del estadio Millennium de Cardiff. El partido de esta tarde nos lleva a recordar a los que ya no están y quisiéramos que estuvieran para compartir el día de hoy, nos lleva a pensar en aquellos amigos o antiguos compañeros de trabajo que el tiempo ha desplazado de nuestro lado y con los que compartíamos colores. Sé que más de uno de ellos pensará dónde veré hoy el partido y cómo reaccionaré ante el resultado final, y al revés. Emoción pura, en definitiva.

Después de ganar las últimas cinco finales lo sensato sería perder, pero
estando el Madrid por medio cabe esperar lo más insensato. Pase lo que pase en la final, que vuelvan sanos y salvos todos los que han viajado a País de Gales, que impere la paz y que gane el mejor, es decir, el Madrid.









lunes, 29 de mayo de 2017

El manomanista nunca defrauda: Bengoetxea VI, campeón


Como siempre, la final del campeonato manomanista no ha decepcionado. Quizá el partido de ayer no será recordado por un juego sobresaliente, pero sí lo será por su intensidad, emoción y alternativas en el tanteo, con buenas remontadas por parte de Irribarria y Bengoetxea VI que celebraron los aficionados que prácticamente llenaron las gradas del frontón Bizkaia de Bilbao.

Tras una breve aproximación inicial entre los dos pelotaris con empates sucesivos en el marcador, pronto Irribarria tomó las riendas de la final castigando a Bengoetxea con duros y largos pelotazos a los cuadros 6 y 7 que iban desgastando poco a poco al delantero de Asegarce, quien, consciente de que no podía permitir el bote, se defendía como podía a base de voleas. Después del 10-5 para Irribarria, donde el hasta ayer campeón regaló a los aficionados un espectacular resto subiéndose, literalmente, por la pared izquierda a modo de un pelotari de cesta punta,
Bengoetxea VI recuperó el saque y empezó a imponer su estrategia: buscar la mano diestra de Irribarria, tanto con saques largos ejecutando la jugada inicial pegado a la pared izquierda del Bizkaia buscando el ángulo del ancho, como a lo largo del juego de los tantos.

                                                         


Poco a poco, Bengoetxea VI fue recortando la distancia, tras lograr la igualada a 17, se distanció un par de tantos, pero Irribarria volvió a tomar la iniciativa gracias a su poderosa zurda volviendo a castigar a Bengoetxea con largos pelotazos. El de Leza, consciente de que las oportunidades para ganar el manomanista -por motivos de edad- tal vez no sean muchas en el futuro, a base de actitud ante la adversidad y con un poco más de acierto que su rival, quien erró pelotas fáciles en el frontis, logró cerrar la final con el 22-18 definitivo.

Bengoetxea VI culmina así una temporada excelsa: campeón del 4 y medio, finalista del parejas y campeón del manomanista. ¡Qué gran deportista es Bengoetxea! No se deja atrapar por el miedo, conserva la calma aunque el partido se ponga muy en contra y lucha cada tanto como si fuera el último. Irribarria, aunque no tuvo su mejor día, puede presumir de haber llegado a dos finales consecutivas del campeonato más importante de pelota ¡sin haber cumplido los 21 años! Qué gran futuro le espera como pelotari y cuántas grandes tardes va a ofrecer a los pelotazales. Para darle un punto más de emotividad a la final, entregó la txapela de campeón el recientemente retirado Juan Martínez de Irujo, qué mas se puede pedir a una final del manomanista.











domingo, 21 de mayo de 2017

La Liga de Zidane


¿Cómo se encuentra míster? -Yo estoy de puta madre. Esta respuesta da buena medida de Zinedine Zidane como entrenador, asumiendo toda la presión y colocando los dramas deportivos en su justa medida. Esta pregunta fue formulada poco después de la dolorosa derrota en el Bernabéu frente al Barcelona, lo que obligaba al Madrid a ganar todos los partidos que quedaban por delante hasta terminar la Liga, como así ha sido. Si hay alguien que se merece celebrar este nuevo éxito es el actual entrenador del Real Madrid.

                                                     

                                               ©Goal.com

Es cierto que a veces los aficionados no entendemos determinado cambio o alineaciones titulares, pero no es menos cierto que quien ha sido jugador profesional -logrando los máximos títulos de nivel de club y de selecciones- ha sido él, quien conoce cómo funciona un vestuario de élite es él, quien tiene toda la experiencia para desempeñar las labores de su puesto es Zidane, por tanto tendrá sus razones de peso para tomar las decisiones que su actual cargo le obliga. Podrá equivocarse, faltaría más, pero el tiempo le ha dado la razón. Lograr el campeonato de Liga para el Madrid, la primera en 5 temporadas, es consecuencia del trabajo y del esfuerzo, no de la suerte.

Otro detalle del que ha hecho gala el entrenador del Madrid ha sido el hecho de
no perder nunca la compostura, la educación y la deportividad en las buenas, cuando el Madrid gozaba de una cómoda ventaja en la clasificación, y en las malas, cuando han llegado las derrotas y la igualdad en la tabla. No ha tenido un mal gesto a las preguntas incómodas de la prensa, mira hacia otro lado ante un jugador cabreado por ser sustituido, saluda siempre al entrenador rival, siempre se muestra optimista y realista, con los pies en el suelo. Bien por usted, míster, el madridismo presume de entrenador, y hace bien.






martes, 16 de mayo de 2017

Las imposiciones de la UEFA


Apenas han pasado unos días de la tremenda semifinal de Copa de Europa jugada entre el Real Madrid y el Atletico y en ella hubo un detalle tanto en el partido de la ida como en el de la vuelta que no habrá pasado desapercibido para el aficionado. El Atleti en el Bernabéu y el Madrid en el Calderón jugaron con sus respectivas equipaciones suplentes. Semejante medida fue tomada por la UEFA, cómo no, para evitar una posible confusión a la hora de ver el partido.

                                                           



Los dos equipos del Foro llevan jugando el
derby madrileño desde principios del siglo XX y jamás ha habido la más mínima confusión con las equipaciones: uno de colchonero y el otro de merengue. Semejante decisión sólo puede estar tomada por alguien a quien el fútbol, los aficionados y la tradición del juego importa poco o más bien nada. ¿Ha cedido la UEFA -todavía más- ante las televisiones? Si una camiseta rojiblanca con pantalón azul se puede confundir con un uniforme blanco, entonces clubes como el Betis, el Athletic o el Racing de Santander no deberían jugar de verde ya que podrían mimetizarse con el césped y sacar así ventaja de sus rivales de turno; el Celta debería renunciar a disputar los balones aéreos no sea que su elástica celeste confunda a los jugadores con el cielo, y así hasta el infinito de lo absurdo...

Sin embargo, el máximo organismo europeo, que debería velar por el bienestar de los hinchas y por los valores de este deporte no se preocupa, por ejemplo, de eliminar las molestas vallas publicitarias luminosas ubicadas detrás de las porterías que tanto molestan al espectador que asiste al estadio. A la UEFA no le importa lo más mínimo conceder la organización de las finales a ciudades con escasa capacidad hotelera y con poca capacidad de absorber tráfico aéreo y ni mucho menos le quita el sueño el precio de las entradas, ni el reparto del aforo del estadio de la finalísima, tampoco que los aficionados sean sistemáticamente atracados por las agencias de viajes ante el gran pardido de la temporada...
La UEFA debería dejar el fútbol en paz, aunque nunca se sabe, su capacidad para indignar al aficionado puede ser infinita: igual obliga a la Juventus a jugar en Cardiff de blanco y al Madrid de negro, para que no se confundan.








viernes, 12 de mayo de 2017

El otro lado de la esperanza, una película de Aki Kaurismäki


Poco diálogo; silencios precisos, de justa duración; decorados y vestuario austeros, tal y como son los personajes; iluminación de cine clásico, juegos de luces y sombras... El otro lado de la esperanza es puro cine de Aki Kaurismäki, quien como siempre, cuenta con actores habituales de sus películas: Sakari Kuosmaren (el Fraga finés), Khaled Serwan, Ilkka Koivula y su indescifrable rostro, Janne Hyytiänien y Maria Järvenhelmi quienes protagonizaron Luces al atardecer, en 2006.

                                                           


Khaled, un refugiado, sirio llega a Helsinki de forma ilegal. Al mismo tiempo, Witström, un vendedor de camisas, lleva una vida rutinaria. Ambos personajes emprenden una lucha para cambiar sus vidas, para ello deberán salvar obstáculos de toda índole. Siguiendo la senda de Le Havre, Kaurismäki vuelve a entrar en el terreno de la inmigración ilegal. Si bien la cinta dedicada a la ciudad portuaria francesa pone el foco en la ternura de sus personajes, El otro lado de la esperanza es una historia, que sin perder el sentimiento, es áspera, con humor y situaciones surrealistas, de redención de unos personajes que en principio no son de fiar, pero en cuanto se escarba en ellos, dejan salir su lado humano. Lo cierto es que esta cinta deja en el espectador un cierto optimismo, nos hace creer que no todo está perdido.

Mención especial para la
excepcional música que suena en El otro lado de la esperanza, las canciones de Tuomari Nurmio, Saija Varjus,   Marko Haavisto y Henry Theel enriquecen y de qué manera la película. El propio Kaurismäki amenaza con abandonar el cine y dejar inconclusa una nueva trilogía en su filmografía, ojalá no sea así y siga regalándonos estas historias tan buenas. Parafraseando a Manuel Jabois, no se entiende que la gente deje de ir al cine, es como renunciar voluntariamente a la felicidad.








lunes, 8 de mayo de 2017

Julie Ruin cumple 19 años


Hablar de Julie Ruin es hacerlo de Kathleen Hanna, impulsora del movimiento feminista conocido como Riot Grrrl, surgido a principios de los años 90 y de la líder indiscutible de Bikini Kill y Le Tigre. Conviene contextualizar el disco Julie Ruin. En 1997, Kathleen Hanna decide romper Bikini Kill, llevaban desde 1990 con incendiarias canciones y actitudes decididamente feministas, de ayuda a la mujer para encontrar su lugar dentro del punk y en el, por entonces, emergente grunge. Todo esto le granjeó un numeroso batallón de enemigos, algunos de ellos amenazaban a Hanna gravemente. A todo esto hay que sumar la agresión que sufrió la cantante mientras veía desde el backstage la actuación de Sonic Youth en el festival de Lollapalooza por parte de Courtney Love, viuda de Kurt Cobain, con quien Hanna tuvo relación en la época inicial de Nirvana.

                                                          



En este ambiente hostil, Hanna se recluye en su habitación acompañada de una caja de ritmos marca Drumatics, cuyo coste apenas alcanza los 40$. A partir de ahí, crea una colección de
collages sonoros. Se trata, lógicamente, de material de baja definición acústica pero de gran calidad musical. Las 15 canciones que completan Julie Ruin son samplers, pequeñas muestras de música hechas un bucle de unos pocos minutos de duración, con pequeñas alteraciones de ritmo, de escala o simplemente distorsionadas, acompañadas de la voz de Hanna convenientemente filtrada. Lo cierto es que las canciones son hipnóticas, frenéticas, obsesivas, completadas con combativas letras. Si Bikini Kill era un grupo de punk de libro, Julie Ruin supone una evolución hacia la música electrónica por parte de Hanna.

Este disco puso la piedra angular en la creación de
Le Tigre, grupo que estuvo en activo hasta 2005, cuando el cuerpo de Hanna dijo basta. La cantante y activista contrajo la enfermedad de Lyme, pero no fue diagnosticada hasta 2010, cinco años más tarde de ver quebrada su salud. Fue en este año cuando Hanna decidió volver a los escenarios con una nueva banda llamada precisamente The Julie Ruin, cuya trayectoria es deudora de este imprescindible disco de finales de los años 90. Para saber más sobre la vida y obra de Kathleen Hanna se recomienda ver el documental The Punk Singer.







martes, 25 de abril de 2017

Born to run, más que una autobiografía


Las memorias de Bruce Springsteen no dejarán indiferente a quién se acerque a sus páginas. Si el lector es seguidor declarado, disfrutará con las andanzas del rockero de Freehold. Sus detractores descubrirán que Springsteen no es sólo coches y chicas, como acusaba aquella simple y cursi canción de los años 80 de Prefab Sprout. Y quienes por edad lo conozcan ahora, tienen la oportunidad de saber cómo eran las cosas hace 50, 40 o 30 años en el mundo del rock. Lo cierto es que el libro es áspero, desolador, emocionante y muy esclarecedor, mostrando cómo es la vida de una estrella del rock.

Todo aquel que quiera dedicarse profesionalmente a la música debería leer
Born to run. Springsteen explica paso a paso cómo ha llegado a donde está ahora, las decisiones que hay que tomar: qué buscas, qué historia quieres contar, cuál es el sonido que quieres tener, cómo gestionar las jerarquías y la convivencia en tu banda, las consecuencias de no tener un asesoramiento legal imparcial a la hora de firmar un contrato con un representante y una discográfica de primera división. Guste o no su música, Springsteen ha conseguido su carrera musical gracias a su talento, aprovechando los golpes de suerte cuando se presentan y asumiendo un compromiso de amor y respeto por la música, por sus propias canciones y seguidores. Pero sobre todo lo que ha llevado a lo más alto a Springsteen ha sido una capacidad extraordinaria de trabajo, esforzándose al máximo en sus facetas como guitarrista, compositor y cantante.

                                                      


Springsteen, aun confesando los demonios personales que le ha tocado vivir, huye de la leyenda negra que acompaña al rock and roll: vive deprisa, muere joven y tendrás un bonito cadáver. Él entiende la vida de un músico como un largo trayecto donde debes hacer uso de las habilidades que dispones para crear esas pequeñas historias de unos tres minutos de duración que son las canciones que tu público asumirán como parte de sus vidas, pero, atención a la advertencia: conviene estar preparado cuando la gran ola se acerque para poder salvarla y no sucumbir ante ella.

El
extenso conflicto paterno filial, su entorno familiar y la influencia que han tenido en sus composiciones, el peso moral del catolicismo, las despedidas de Danny Federici y Clarence Clemons, la figura de su mujer Patty Scialfa como soporte ante el carácter cerrado y los episodios depresivos de la rockstar, son varios de los puntos fuertes de este libro de memorias en el apartado de confesiones personales de Springsteen.

Born to run es, en definitiva, una guía de viajes de bajo coste de la costa este a la oeste de Estados Unidos, es un compendio de experiencias de un viejo rockero que se descubre en sus memorias vulnerable, enfermo y líder autoritario cuando toca serlo. Descubrimos a un tipo que empezó tocando en grupos de bares y ha llegado a lo más alto. Ahora sabemos que detrás de esa franca sonrisa que está sobre el escenario hay un hijo que apenas se entendió con su progenitor y que adora a su madre, un esposo difícil de tratar, un padre amante de sus hijos temeroso de repetir errores del pasado y un músico que respeta su oficio, a sus compañeros de trabajo y por supuesto, a sus seguidores.







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