Portada 3

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domingo, 21 de mayo de 2017

La Liga de Zidane


¿Cómo se encuentra míster? -Yo estoy de puta madre. Esta respuesta da buena medida de Zinedine Zidane como entrenador, asumiendo toda la presión y colocando los dramas deportivos en su justa medida. Esta pregunta fue formulada poco después de la dolorosa derrota en el Bernabéu frente al Barcelona, lo que obligaba al Madrid a ganar todos los partidos que quedaban por delante hasta terminar la Liga, como así ha sido. Si hay alguien que se merece celebrar este nuevo éxito es el actual entrenador del Real Madrid.

                                                     

                                               ©Goal.com

Es cierto que a veces los aficionados no entendemos determinado cambio o alineaciones titulares, pero no es menos cierto que quien ha sido jugador profesional -logrando los máximos títulos de nivel de club y de selecciones- ha sido él, quien conoce cómo funciona un vestuario de élite es él, quien tiene toda la experiencia para desempeñar las labores de su puesto es Zidane, por tanto tendrá sus razones de peso para tomar las decisiones que su actual cargo le obliga. Podrá equivocarse, faltaría más, pero el tiempo le ha dado la razón. Lograr el campeonato de Liga para el Madrid, la primera en 5 temporadas, es consecuencia del trabajo y del esfuerzo, no de la suerte.

Otro detalle del que ha hecho gala el entrenador del Madrid ha sido el hecho de
no perder nunca la compostura, la educación y la deportividad en las buenas, cuando el Madrid gozaba de una cómoda ventaja en la clasificación, y en las malas, cuando han llegado las derrotas y la igualdad en la tabla. No ha tenido un mal gesto a las preguntas incómodas de la prensa, mira hacia otro lado ante un jugador cabreado por ser sustituido, saluda siempre al entrenador rival, siempre se muestra optimista y realista, con los pies en el suelo. Bien por usted, míster, el madridismo presume de entrenador, y hace bien.






martes, 16 de mayo de 2017

Las imposiciones de la UEFA


Apenas han pasado unos días de la tremenda semifinal de Copa de Europa jugada entre el Real Madrid y el Atletico y en ella hubo un detalle tanto en el partido de la ida como en el de la vuelta que no habrá pasado desapercibido para el aficionado. El Atleti en el Bernabéu y el Madrid en el Calderón jugaron con sus respectivas equipaciones suplentes. Semejante medida fue tomada por la UEFA, cómo no, para evitar una posible confusión a la hora de ver el partido.

                                                           



Los dos equipos del Foro llevan jugando el
derby madrileño desde principios del siglo XX y jamás ha habido la más mínima confusión con las equipaciones: uno de colchonero y el otro de merengue. Semejante decisión sólo puede estar tomada por alguien a quien el fútbol, los aficionados y la tradición del juego importa poco o más bien nada. ¿Ha cedido la UEFA -todavía más- ante las televisiones? Si una camiseta rojiblanca con pantalón azul se puede confundir con un uniforme blanco, entonces clubes como el Betis, el Athletic o el Racing de Santander no deberían jugar de verde ya que podrían mimetizarse con el césped y sacar así ventaja de sus rivales de turno; el Celta debería renunciar a disputar los balones aéreos no sea que su elástica celeste confunda a los jugadores con el cielo, y así hasta el infinito de lo absurdo...

Sin embargo, el máximo organismo europeo, que debería velar por el bienestar de los hinchas y por los valores de este deporte no se preocupa, por ejemplo, de eliminar las molestas vallas publicitarias luminosas ubicadas detrás de las porterías que tanto molestan al espectador que asiste al estadio. A la UEFA no le importa lo más mínimo conceder la organización de las finales a ciudades con escasa capacidad hotelera y con poca capacidad de absorber tráfico aéreo y ni mucho menos le quita el sueño el precio de las entradas, ni el reparto del aforo del estadio de la finalísima, tampoco que los aficionados sean sistemáticamente atracados por las agencias de viajes ante el gran pardido de la temporada...
La UEFA debería dejar el fútbol en paz, aunque nunca se sabe, su capacidad para indignar al aficionado puede ser infinita: igual obliga a la Juventus a jugar en Cardiff de blanco y al Madrid de negro, para que no se confundan.








viernes, 12 de mayo de 2017

El otro lado de la esperanza, una película de Aki Kaurismäki


Poco diálogo; silencios precisos, de justa duración; decorados y vestuario austeros, tal y como son los personajes; iluminación de cine clásico, juegos de luces y sombras... El otro lado de la esperanza es puro cine de Aki Kaurismäki, quien como siempre, cuenta con actores habituales de sus películas: Sakari Kuosmaren (el Fraga finés), Khaled Serwan, Ilkka Koivula y su indescifrable rostro, Janne Hyytiänien y Maria Järvenhelmi quienes protagonizaron Luces al atardecer, en 2006.

                                                           


Khaled, un refugiado, sirio llega a Helsinki de forma ilegal. Al mismo tiempo, Witström, un vendedor de camisas, lleva una vida rutinaria. Ambos personajes emprenden una lucha para cambiar sus vidas, para ello deberán salvar obstáculos de toda índole. Siguiendo la senda de Le Havre, Kaurismäki vuelve a entrar en el terreno de la inmigración ilegal. Si bien la cinta dedicada a la ciudad portuaria francesa pone el foco en la ternura de sus personajes, El otro lado de la esperanza es una historia, que sin perder el sentimiento, es áspera, con humor y situaciones surrealistas, de redención de unos personajes que en principio no son de fiar, pero en cuanto se escarba en ellos, dejan salir su lado humano. Lo cierto es que esta cinta deja en el espectador un cierto optimismo, nos hace creer que no todo está perdido.

Mención especial para la
excepcional música que suena en El otro lado de la esperanza, las canciones de Tuomari Nurmio, Saija Varjus,   Marko Haavisto y Henry Theel enriquecen y de qué manera la película. El propio Kaurismäki amenaza con abandonar el cine y dejar inconclusa una nueva trilogía en su filmografía, ojalá no sea así y siga regalándonos estas historias tan buenas. Parafraseando a Manuel Jabois, no se entiende que la gente deje de ir al cine, es como renunciar voluntariamente a la felicidad.








lunes, 8 de mayo de 2017

Julie Ruin cumple 19 años


Hablar de Julie Ruin es hacerlo de Kathleen Hanna, impulsora del movimiento feminista conocido como Riot Grrrl, surgido a principios de los años 90 y de la líder indiscutible de Bikini Kill y Le Tigre. Conviene contextualizar el disco Julie Ruin. En 1997, Kathleen Hanna decide romper Bikini Kill, llevaban desde 1990 con incendiarias canciones y actitudes decididamente feministas, de ayuda a la mujer para encontrar su lugar dentro del punk y en el, por entonces, emergente grunge. Todo esto le granjeó un numeroso batallón de enemigos, algunos de ellos amenazaban a Hanna gravemente. A todo esto hay que sumar la agresión que sufrió la cantante mientras veía desde el backstage la actuación de Sonic Youth en el festival de Lollapalooza por parte de Courtney Love, viuda de Kurt Cobain, con quien Hanna tuvo relación en la época inicial de Nirvana.

                                                          



En este ambiente hostil, Hanna se recluye en su habitación acompañada de una caja de ritmos marca Drumatics, cuyo coste apenas alcanza los 40$. A partir de ahí, crea una colección de
collages sonoros. Se trata, lógicamente, de material de baja definición acústica pero de gran calidad musical. Las 15 canciones que completan Julie Ruin son samplers, pequeñas muestras de música hechas un bucle de unos pocos minutos de duración, con pequeñas alteraciones de ritmo, de escala o simplemente distorsionadas, acompañadas de la voz de Hanna convenientemente filtrada. Lo cierto es que las canciones son hipnóticas, frenéticas, obsesivas, completadas con combativas letras. Si Bikini Kill era un grupo de punk de libro, Julie Ruin supone una evolución hacia la música electrónica por parte de Hanna.

Este disco puso la piedra angular en la creación de
Le Tigre, grupo que estuvo en activo hasta 2005, cuando el cuerpo de Hanna dijo basta. La cantante y activista contrajo la enfermedad de Lyme, pero no fue diagnosticada hasta 2010, cinco años más tarde de ver quebrada su salud. Fue en este año cuando Hanna decidió volver a los escenarios con una nueva banda llamada precisamente The Julie Ruin, cuya trayectoria es deudora de este imprescindible disco de finales de los años 90. Para saber más sobre la vida y obra de Kathleen Hanna se recomienda ver el documental The Punk Singer.







martes, 25 de abril de 2017

Born to run, más que una autobiografía


Las memorias de Bruce Springsteen no dejarán indiferente a quién se acerque a sus páginas. Si el lector es seguidor declarado, disfrutará con las andanzas del rockero de Freehold. Sus detractores descubrirán que Springsteen no es sólo coches y chicas, como acusaba aquella simple y cursi canción de los años 80 de Prefab Sprout. Y quienes por edad lo conozcan ahora, tienen la oportunidad de saber cómo eran las cosas hace 50, 40 o 30 años en el mundo del rock. Lo cierto es que el libro es áspero, desolador, emocionante y muy esclarecedor, mostrando cómo es la vida de una estrella del rock.

Todo aquel que quiera dedicarse profesionalmente a la música debería leer
Born to run. Springsteen explica paso a paso cómo ha llegado a donde está ahora, las decisiones que hay que tomar: qué buscas, qué historia quieres contar, cuál es el sonido que quieres tener, cómo gestionar las jerarquías y la convivencia en tu banda, las consecuencias de no tener un asesoramiento legal imparcial a la hora de firmar un contrato con un representante y una discográfica de primera división. Guste o no su música, Springsteen ha conseguido su carrera musical gracias a su talento, aprovechando los golpes de suerte cuando se presentan y asumiendo un compromiso de amor y respeto por la música, por sus propias canciones y seguidores. Pero sobre todo lo que ha llevado a lo más alto a Springsteen ha sido una capacidad extraordinaria de trabajo, esforzándose al máximo en sus facetas como guitarrista, compositor y cantante.

                                                      


Springsteen, aun confesando los demonios personales que le ha tocado vivir, huye de la leyenda negra que acompaña al rock and roll: vive deprisa, muere joven y tendrás un bonito cadáver. Él entiende la vida de un músico como un largo trayecto donde debes hacer uso de las habilidades que dispones para crear esas pequeñas historias de unos tres minutos de duración que son las canciones que tu público asumirán como parte de sus vidas, pero, atención a la advertencia: conviene estar preparado cuando la gran ola se acerque para poder salvarla y no sucumbir ante ella.

El
extenso conflicto paterno filial, su entorno familiar y la influencia que han tenido en sus composiciones, el peso moral del catolicismo, las despedidas de Danny Federici y Clarence Clemons, la figura de su mujer Patty Scialfa como soporte ante el carácter cerrado y los episodios depresivos de la rockstar, son varios de los puntos fuertes de este libro de memorias en el apartado de confesiones personales de Springsteen.

Born to run es, en definitiva, una guía de viajes de bajo coste de la costa este a la oeste de Estados Unidos, es un compendio de experiencias de un viejo rockero que se descubre en sus memorias vulnerable, enfermo y líder autoritario cuando toca serlo. Descubrimos a un tipo que empezó tocando en grupos de bares y ha llegado a lo más alto. Ahora sabemos que detrás de esa franca sonrisa que está sobre el escenario hay un hijo que apenas se entendió con su progenitor y que adora a su madre, un esposo difícil de tratar, un padre amante de sus hijos temeroso de repetir errores del pasado y un músico que respeta su oficio, a sus compañeros de trabajo y por supuesto, a sus seguidores.







viernes, 24 de marzo de 2017

The Cactus Blossoms, You're Dreaming


The Cactus Blossoms son Page Burkum y Jack Torrey y You're Dreaming es su primer disco grabado en estudio luego de su directo Live at the Turf Club, publicado en 2013. Ofrecen un estilo sobrio, pocos artificios, guitarras acústicas, eléctricas con un toque de trémolo, bajo, percusión y por supuesto las voces de estos dos chicos dando como resultado un trabajo de country, de folk muy cercano al rock de los años 50.

                                                             

Stoplight kisses es el tema encargado de abrir fuego. Con un ritmo a medio camino entre la balada y el rock transcurren los inocentes versos referentes a corazones acelerados por los besos en los semáforos que alejan la tristeza. You're Dreaming, canción que da nombre al disco son más de tres minutos de baqueta percutiendo en el borde de la caja mientras el slide aúlla. Queen of Them All baja el pistón mientras entra el trémolo de la eléctrica, contiene preciosos matices sonoros. Clown Collector es quizá el corte más cercano al rock'n'roll clásico de los años 50, uno de los mejores temas de este disco. Mississippi, por su parte, muestra cierta influencia de Chris Issak.

Powder Blue es otro buen ejemplo de lo que Cactus Blossoms son capaces de hacer con una balada.
Change your Ways or Die, mientras suena su percusión imitando a una locomotora de vapor, caemos en la cuenta de que podría formar parte de cualquier banda sonora de Jim Jarmush. No More Crying the Blues nos cuenta una historia de superación de las heridas propias del desamor, a ritmo de buen rock, eso sí. Adiós María, If I Can't Win y Traveler's Paradise cierran el disco.

En conjunto,
You're Dreaming es un buen disco de root music, suena muy bien, las voces de Burkum y Torrey son clásicas, cálidas, dan fuerza a las canciones. En la parte negativa, podemos señalar que las historias que cuentan, las letras, tal vez sean un poco previsibles, no hay mucho riesgo en ellas. The Cactus Blossoms pasaron por España el pasado mes de febrero, pero volverán, forman parte del cartel del Huercasa Country Festival que se celebrará en Riaza, Segovia, el próximo mes de julio.







viernes, 17 de marzo de 2017

25 años y una camiseta


Hace casi ya dos años solicitaba la ayuda de todo aquel que pudiera leer esta entrada, por motivos única y exclusivamente sentimentales buscaba una réplica de la camiseta que vistió mi jugador favorito, mi héroe de la infancia y de juventud en el día de su retirada. Carlos Alonso 'Santillana' fue jugador del Real Madrid desde 1971 hasta 1988, marcando toda una época en el club de Chamartín y por supuesto, en los aficionados.

                                                         


Hace poco tiempo, un día cualquiera, aburrido de la prensa deportiva de bufanda y camiseta sudada, buscaba por internet nuevas publicaciones donde leer pausadamente sobre el 11 contra 11, con el objetivo de recordar viejas historias de hinchas y estadios que ya no existen, para volver a vivir esos detalles que el paso del tiempo se ha llevado por delante. A lo largo de ese rastreo por la red, de repente apareció un anuncio de una tienda especializada en la venta de camisetas clásicas de fútbol. Movido por la curiosidad y con la esperanza de encontrar la camiseta de Santillana de hace casi 30 años, comencé a navegar en dicha web. En tan solo unos clics, ahí estaba: marca Hummel, sin la publicidad de Parmalat y sin número a la espalda, blanca con detalles de espiga en relieve, el viejo escudo con su banda morada... y además, en la talla indicada. ¿El precio? Hay determinadas cosas que no lo tienen.

                                                         

Verán, esta semana quién esto escribe ha cumplido 25 años de socio del Real Madrid. Los que siguen habitualmente este foro sabrán que aquí se denuncia regularmente el paulatino alejamiento que este deporte, anteriormente popular, está teniendo con el aficionado. Por tanto, encontrar esta camiseta ha sido como vivir de nuevo esos días de emoción en el Tercer Anfiteatro Lateral del Bernabéu, aquellas copas de Europa a cara o cruz desde el minuto uno, a menudo contra rivales de los que se sólo se conocía su nombre y la ciudad donde se encontraba su estadio, poco más; es el fetiche que hace viajar hacia esos remates de cabeza imposibles de aquel 9 legendario, que te lleva a volver a ver cómo entra el balón en la portería del Mönchengladbach en el minuto 89, a base de fe y de sinrazón, a contemplar, una y otra vez, al gran Walter Zenga batido y abatido. Por todo esto y dada la efeméride personal, esta camiseta ha sido un auto regalo para conmemorar, seguramente, a un deporte y a un tipo de jugador que ya no existen. Por ello, el precio, por una vez, no tenía importancia. Larga vida a Carlos Alonso 'Santillana'










jueves, 9 de marzo de 2017

Do Hollywood, el debut de Lemon Twigs


Una cosa es segura, The Lemon Twigs ofrecen un sonido ecléctico en este disco de debut: Do Hollywood. Apenas contiene 10 canciones pero dejan un amplio abanico de influencias, desde el glam de los 70 pasando por el pop de los 80 y los 90, todo ello aderezado por sutiles toques funk y rock. Ellos son los hermanos D'Addario, Brian y Michael, procedentes de Long Island, en el estado de Nueva York, publicaron Do Hollywood el pasado año 2016.

I Wanna Proof To You abre el álbum, nos trae reminiscencias del rock clásico de los 50, fondos vocales estilo doo wap, una canción que va a tirones rítmicos, lo mismo acelera que ralentiza. Casi cuatro minutos que parecen agradablemente el doble.

Those Days is Comin' Soon demuestra influencias del rock de principios de este siglo, un tanto exagerado, detalles circenses con líneas vocales propias de un Freddie Mercury enfurecido. Haroomata parece sacada de un musical de los años 70, encajaría bien en la legendaria Cabaret, a pesar de sus arranques rock. Baby, Baby, estridente balada de base funk, qué teclados tan agudos, que evoluciona hacia el pop.

These Words es uno de los temas fuertes de Do Hollywood. No es la primera pista que nos acercará a Queen a través de los coros, uno de los principales aciertos de la extinta banda británica: bam, bam ,bam baaaaammmm... la canción coge mucha fuerza en la coda central, destacable el punteo final de guitarra acompañado por un xilófono realmente genial. These Words es de ese extraño tipo de composición que contiene varios estilos dentro de sí misma.

                                                       


As Long AsWe're Together, tras un dubitativo comienzo, la canción estalla en un gran coro muy glam,
T. Rex se reconoce en ella así como las guitarras aullantes, propias de Suede allá por los cada vez más lejanos años 90.

Con
Hi+Lo vuelven los recuerdos de los 90, aquella banda llamada Bran Van 3000, algún éxito tuvieron. Es otra muestra más del sonido heterogéneo de Lemon Twigs, cumple con todos los requisitos de un hit pop: ritmo y coro pegadizo acompañados de una melodía tan simple como encantadora. Frank comienza con una larga introducción instrumental, un tanto barroca, hasta que pasados dos minutos entra, suave, la letra. Como es habitual en Do Hollywood, pasamos por varios estados de ánimo y por tanto de ritmo.

How Lucky am I? Es un simple piano con las voces abiertas, sin más historia. Great Snake, por su parte, cierra el disco. Ambas pertenecen al grupo de canciones prescindibles que hay todo disco.

The Lemon Twigs con Do Hollywood han firmado un más que interesante álbum de debut, no dejan indiferentes los 43 minutos de música que ofrecen. Según los datos que se pueden rastrear por internet, The Lemon Twigs están de gira, estos días actúan por el Reino Unido y Francia, de momento, no vienen a España. Son, sin duda, una buena pista a seguir en el futuro.









miércoles, 22 de febrero de 2017

El fútbol no es así


Los fieles seguidores de Textos de Amor y Odio lo habrán notado. Hace tiempo que no se habla de fútbol en este foro, ni del deporte rey en general ni del Real Madrid en particular. El motivo no es otro, confieso, que el cansancio ante muchos acontecimientos que rodean al fútbol hoy en día. Quizá sería más acertado señalar una pérdida de ilusión, no sé, quién sabe.

Los horarios, malditos horarios. Hoy jugarán el Valencia y el Real Madrid a las 18:45 horas, es el partido de Liga aplazado por el Mundial de Clubes que disputó el Madrid el pasado mes de diciembre. Semejante despropósito en un día laborable se ve
justificado porque no se puede coincidir con las retransmisiones televisivas de la Copa de Europa. ¿Qué ocurre con los aficionados que pagan con meses de antelación su entrada? Nadie tiene respuesta para ellos. En el fondo, la Liga ha sido víctima de su apretado e incalificable calendario: en una temporada en la que no hay Eurocopa ni Mundial ¿por qué hay que acabar la competición el 21 de mayo? ¿Es porque en el mes de junio hay menos audiencia televisiva? Esto es por parte de la Liga, por parte de la FIFA, ¿qué necesidad hay de disputar una competición oficial en pleno mes de diciembre, en el que los principales equipos tienen poco que ganar y mucho que perder y con un desplazamiento tan largo?

                                                      


Seguimos con la FIFA. El Mundial, la sacro santa competición para el futbolero, mediante la cual el aficionado va calculando su edad y los acontecimientos propios de la vida. En 2022 se jugará en Catar y por primera vez en la historia del fútbol durante el mes de diciembre, para evitar las altas temperaturas del verano en aquel remoto y adinerado país de Asia. Por si esto fuera poco, en la siguiente cita mundialista, en 2026 se pasará de 32 a 48 selecciones nacionales, de 64 partidos se disputarán 80, eso sí en el mismo periodo de tiempo, un mes. ¿La salud de los futbolistas, el carisma de la propia competición, la mística y la tradición? Quién sabe dónde están...

Respecto a los clubes, se cambian nombres legendarios de estadios sin preguntar a los socios y aficionados, tampoco se les pregunta a éstos por los fichajes, como dijo aquel. Es por el dinero, una ingente cantidad de vil metal. Ante este argumento cabe preguntar: ¿qué ocurriría si una marca de ropa deportiva pagara una indecente y escandalosa cifra por cambiar los colores de la equipación principal? Imaginen que, por ejemplo,
Nike ofrece al Real Madrid vestir de, no sé ¿azulgrana?, a cambio de unos 500 millones de euros anuales... ¿Cuál sería la respuesta? Y viceversa, ¿qué dirían en la Ciudad Condal? Imagino distintas reacciones a estos interrogantes, pero no hace tanto tiempo nadie pensaba que el estadio del Atlético de Madrid se fuera a llamar Wanda Metropolitano y ya ven... En el fútbol actual, todo tiene un precio.

Me entenderán, dan ganas de pedir que paren y bajarse del tren. Quién lo iba decir de un aficionado que no se imaginaba otra vida que asistiendo cada 15 días a su localidad todo el tiempo que le quedara por delante. Desde luego que no se trata de negarse a los cambios y mejoras que traen los nuevos tiempos, se trata de respetar el espíritu y los valores tradicionales de los equipos, del vínculo con los aficionados, en vías de extinción a día de hoy, de mantener la función social de los clubes. Porque el fútbol no es así, como nos lo venden ahora, no lo ha sido nunca.










jueves, 9 de febrero de 2017

Patria, una novela de Fernando Aramburu


Este es uno de los mejores libros que quien esto escribe ha leído en mucho tiempo. Tampoco es posible practicar la lectura tanto como uno quisiera, con suerte caen 15 o 20 libros al año. El tiempo, ay, siempre tan escaso. Lo cierto es que Patria es una trepidante novela de más de 600 páginas, estructuradas en capítulos cortos, 3, 4, 6 páginas a lo sumo, a la que el lector se acerca bajo la premisa de ser uno de los libros fundamentales sobre lo sucedido en el País Vasco en la segunda mitad del pasado siglo XX.

Fernando Aramburu aborda el terrorismo etarra desde todos los puntos de vista posibles: el entorno social en las pequeñas localidades del País Vasco, las víctimas, el victimario, el horror, el adoctrinamiento, la cultura del miedo, el papel jugado por la Iglesia Católica, el tradicional matriarcado vasco, la violencia policial, la vida entre cuatro paredes, cómo reaccionan los personajes ante las situaciones que les tocan vivir... No queda títere con cabeza.

                                                    


Una vez introducidos en el pueblo sin nombre donde Bittori, el Txato, Joxian y Miren conviven, pasamos a ser espectadores del acoso sin piedad. No importa que las hojas del libro contengan párrafos largos, que haya frases de largo recorrido con apenas signos de puntuación, queda el imperio del silencio. Se crea una atmósfera de vacío que se puede cortar con un cuchillo: primero te señalan, luego te dan de lado, desaparecen los saludos. Entonces, surgen las preguntas: ¿por qué...? ¿qué harías tú si...? ¿cómo habría actuado en...?

Aunque durante las primeras páginas del libro puede parecer sencillo perderse entre los distintos personajes que dan vida a
Patria, lo cierto es que el ritmo narrativo es impecable, la historia atrapa al lector desde el primer capítulo. La lectura transporta a tantos testimonios leídos en la prensa de los años 80, 90 y la primera década del siglo XXI, a aquellos reportajes televisivos y a esos boletines informativos urgentes que irrumpían un día tras otro con un mensaje desgarrador. Hace ya más de cinco años que E.T.A. ha dejado de matar, pero todavía queda mucho por hacer y tendrá que pasar el tiempo, pero afortunadamente, siempre tendremos la novela Patria para que quién no vivió esa época tenga el testimonio de lo que pasó y los que lo vivieron, para no olvidar el horror.








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