Portada 3

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viernes, 6 de marzo de 2015

Misántropo, de Kamikaze Producciones



Conviene buscar la verdad y hacer todo lo posible para saberla, pero ¿está bien que nos digan siempre la verdad? Cómo utilizamos nuestra versión de lo que entendemos como realidad para conseguir lo que queremos. ¿Es bueno contemplar la mentira como medio para justificar un fin? ¿Acaso no sabe quien intriga y siembra la cizaña que tarde o temprano serán descubiertas sus intenciones? Todo esto es lo que plantea la versión -libre- del clásico de Molière puesto en escena por Miguel del Arco y Kamikaze Producciones, en lo que supone el tercer trabajo de esta compañía después de La función por hacer y Veraneantes. Durante casi dos horas, el espectador se ve atrapado en un sucio callejón al que los personajes se van asomando mientras entran y salen de una fiesta donde las vanidades, la falsedad y los cuchillos vuelan en todas las direcciones.

                                                           
                             

El reparto está francamente bien,
Israel Elejalde interpreta a Alcestes, quien está empeñado en decir la verdad le pese a quién le pese, no comprende que los demás no hagan lo mismo. Filinto -Raúl Prieto- representa al pragmatismo, a las medias verdades y las mentiras piadosas; Celimena -Ángela Cremonte- cree que el fin justifica sus medios. Todos ellos son los principales personajes, les acompañan también Cristóbal Suárez, José Luis Martínez, Miriam Montilla y especialmente la pérfida Arsinoé -Manuela Paso-, mala donde las haya. Es un gusto ver cómo toda esta pandilla, cada uno de su padre y de su madre, se sacan las vergüenzas y se dicen las verdades a la cara a la velocidad que lo hacen, entendiendo desde la primera a la última letra de lo que dicen. Uno, claro, desconoce el texto pero si hubo alguna equivocación, pasó totalmente inadvertida, al menos para este espectador.

La escenografía está muy bien: los diferentes planos sonoros de los ambientes, los juegos de luces y sombras, los montajes visuales que acompañan a los actores en escena son originales y brillantes. Estos últimos ayudan a comprender a los personajes y proporcionan un breve descanso para el espectador ante el intenso texto al que se le expone. Vayan a ver este Misántropo y si lo tienen a bien, dejen su comentario aquí abajo.


PD: Vi esta obra dentro de las Jornadas de Teatro de Eibar. Reconforta que todavía haya organismos públicos (Ayuntamiento de Eibar, Diputación de Guipúzcoa y Gobierno Vasco) que apoyen a la cultura. Desde finales de febrero hasta ya entrados en la primavera ha habido y habrá representaciones de teatro, danza, teatro infantil y espectáculo de magia. Si van a pasar por allí, vayan al teatro y apoyen estas iniciativas, merece la pena.











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