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jueves, 13 de marzo de 2014

12 años de esclavitud ¿tan buena como para ganar el Oscar a la mejor película?


Es verdad que por mucho que se lean libros, se vean películas o se escuchen historias sobre la esclavitud, nadie está curado de espanto, en imposible ser inmune a tanto sufrimiento, a tanto desprecio y abuso hacia otras personas, iguales que los que oprimen, maltratan, violan, acosan...

                                                        


En el caso de 12 años de esclavitud, la diferencia con otras historias es que el protagonista
Solomon Northup, interpretado por Chiwetel Ejiofor, es un hombre de color que vive libremente en el Estado de Nueva York en los años 40 del siglo XIX. Casado y con dos hijos, es un violinista con cierta fama y vive confortablemente. Engañado por unos falsos representantes artísticos, es secuestrado, despojado de su identidad y por último llevado a Luisiana donde es vendido y por tanto, convertido en esclavo.

El reparto está realmente excelente, el propio Ejiofor, la
oscarizada Lupita Nyong'o está increíble, justo premio para ella; Paul Giamatti con su breve personaje acojona más que algunos de los negreros, Michael Fassbender pocos mejores que él para hacer el papel de un cabrón redomado, incluso Brad Pitt con su cameo está fenomenal. El Oscar a la mejor película sí me parece exagerado. No digo que la adaptación del libro original de Northup esté mal hecha o los actores mal dirigidos, el hecho es que en el trascurrir de la película el espectador se encuentra en la butaca con la sensación de que todo esto está quedando un poco largo. La tensión dramática pega un bajón tremendo, haciendo que los 134 minutos de duración pasen muy lentos. Cierta trama de la acción tendría que haberse resuelto antes. Por otro lado, el uso de la música subrayando los momentos más duros de la historia se hace repetitivo, máxime cuando no hace falta en absoluto, la acción no necesita de ese énfasis.

                                                         


Viendo
12 años de esclavitud cualquiera se puede transportar hacia esos estados sureños de los EE.UU., sentirse en la piel de Solomon, vivir la injusticia, la deshumanización, el racismo, el horror. Lo triste es que si bien se ha avanzado mucho con estos temas, hoy en día, en pleno siglo XXI existe el tráfico de seres humanos hacia nuestras costas, hay mujeres que desaparecen en México, personas que mueren en los movimientos migratorios de África a Europa, de Centroamérica a Norteamérica, mujeres que son secuestradas y obligadas a prostituirse por todo el mundo, incluido nuestro propio país. Ya lo cantaba The Clash hace 35 años en White man in Hammersmith Palais: si Adolf Hitler aterrizara hoy, ellos le enviarían una limusina. 12 años de esclavitud, todavía están a tiempo de ir a verla.



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