Portada 3

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miércoles, 22 de enero de 2014

My name is Luka

                                                                                 


Y juego en el Real Madrid.
Luka Modric bien merece una canción en su honor, tan elegante como la de Suzanne Vega, aquel himno pop de finales de los años 80. Lo merece por su actitud en el campo y su manera de jugar al fútbol. Confieso haber sido escéptico acerca de su fichaje allá por el verano de 2012. Quienes comparten tertulias futboleras conmigo, algunos de ellos vieron de principio a fin la Eurocopa de ese año cosa que yo no pude hacer, me señalaban mi error. Modric sobresalió en la selección croata que en ese campeonato no logró pasar de la fase de grupos donde coincidió con España. Es verdad, estaba equivocado.

Ya en su primera temporada en el Madrid no tardó en hacerse un hueco en el once titular, dejando perlas como ese inolvidable gol en
Old Trafford cuando las cosas se empezaban a torcer peligrosamente.


En la actual, quizá favorecido por las lesiones de Xabi Alonso y Sami Khedira, ha sido cuando ha terminado de romper a jugar y maravillar. Su juego requiere de un
esfuerzo físico que el jugador no escatima ni un poco, sube al ataque y baja a defender sin descanso. Es justo en la transición defensa ataque donde está la fortaleza de Luka Modric: o bien atento a los rechaces de los defensas o bien cortando el juego de los contrarios robándoles el balón, en apenas dos toques, uno de control y el otro de pase, pone la pelota en el hueco propiciando el desmarque de los delanteros. Realmente espectacular es su toque con el exterior del pie, la precisión que consigue en tan difícil suerte. Es diestro, pero cuenta con la magia de los zurdos, como pueden ver en este vídeo (pido por adelantado disculpas por la música que lo acompaña pero las imágenes realmente merecen la pena).

                                                          



El jugador croata, camino de los 29 años, firmó con el Madrid por cinco temporadas, así pues nos queda lo que
falta de la presente y tres temporadas más para disfrutar de este clon de Johan Cruyff, en lo físico. Precisamente Modric es admirador del holandés, por eso llevaba el número 14 allí donde jugaba, pero aquí ese número ya tenía dueño. El recién renovado Alonso forma con él un medio centro prácticamente inigualable, por fútbol y por actitud. Ojalá sigan como hasta ahora.


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