Portada 3

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miércoles, 8 de enero de 2014

El supraser del Bernabéu


Hace unas cuantas entradas, les hablé del infraser, el vecino de abono del Bernabéu quejoso, plasta y en ocasiones insoportable. Pues bien, hoy toca hablar del supraser, otro vecino de abono pero antónimo del anterior, alma libre y feliz que disfruta de su pasión lleno de optimismo y con una sonrisa de oreja a oreja.

                                                             


El supraser es un señor mayor, entrado ya en los setenta.
Se relaciona con los vecinos de localidad de forma alegre y desenfadada, busca miradas de complicidad con los que tiene a su alrededor ante decisiones arbitrales conflictivas o fallos clamorosos de los jugadores. Se arranca a dar palmas con los cánticos que animan al equipo, los insultantes directamente los ignora y lo más importante, el supraser celebra los goles como si tuviera 50 años menos.

Hace unas cinco temporadas, al arrancar el campeonato de Liga al final del verano, vimos que
el supraser no estaba, algo raro porque no se pierde un partido. Estaría aprovechando las vacaciones. Ya entrados en septiembre seguía ausente, se encendieron todas las alarmas. Octubre alimentó el desasosiego y noviembre nos hizo pensar en lo peor. El supraser siempre va solo al fútbol, por lo que era imposible preguntar a nadie por él. Mis amigos y yo pensamos en tomar nota exacta de su localidad y pasarnos por las oficinas del club a preguntar si sabían de su paradero. Para desdramatizar, al llegar a nuestra grada y ver su asiento vacío, yo comentaba al resto de la parroquia que seguramente estaría por alguna playa paradisíaca acompañado por algún bellezón, un talismán como el supraser no merece menos. No colaba, pero al menos lo intentaba.

Afortunadamente,
reapareció como si nada hubiera pasado, una lesión en la rodilla le había obligado a pasar por el quirófano y guardar reposo durante todo ese tiempo. Fue una especie de como decíamos ayer. El supraser continuaba como siempre, idéntica actitud. Al finalizar el partido como es habitual se acercó a las localidades de mis camaradas y a la mía, departimos unos minutos sobre cómo fue el partido y del futuro inmediato del Real Madrid.

Muy grande el supraser, un
espejo donde todo buen hincha debería mirarse, referencia obligada y memoria viva del madridismo de a pie. Como muestra de que los polos opuestos se atraen, un botón: el supraser saluda -y cordialmente- al infraser. No debe escuchar las barbaridades que éste suelta y si las oye, hace caso omiso. Es lo que tiene ser un supraser. Ojalá le queden muchos años de asistencia al Bernabéu. Y que ustedes y yo lo veamos.

2 comentarios:

  1. Grande señor mayor y gran retrato. Suscribo cada palabra de este texto. No sabía que se saludara con el infra. Imagino que son las dos caras de la misma moneda. De modo que el,supraser es un modelo a imitar y una referencia a seguir, el infra es un vivo (y furioso) ejemplo de ASÍ NO

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    1. Así es brigadier, de la misma forma que debería haber una grada infraser, tendría que existir un sector supraser... Mejor que estén repartidos, así contrarrestan a los infras. Gracias por leer y comentar.

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