Portada 3

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viernes, 3 de enero de 2014

Hacia rutas salvajes: libro de Jon Krakauer, película de Sean Penn


La vida, viaje y muerte de Chris McCandless (1968-1992) no deja indiferente a nadie. Para algunos él fue un loco inconsciente, para otros un ignorante presuntuoso que tuvo el castigo que merecía. Yo creo que McCandless simplemente buscaba respuestas a algunas preguntas, midió mal ciertas decisiones que hay que tener en cuenta cuando uno se adentra en la naturaleza salvaje, lo que le costó finalmente la vida.

                                                           

Chris McCandless, lector empedernido de Jack London, Tolstoi y Thoreau,
fue un muchacho ejemplar, muy buen estudiante, hijo de un matrimonio hecho a sí mismo, tenía además una hermana con la que estaba muy ligado. Al terminar sus estudios, fuertemente enfrentado a su padre, rechazó la oferta que éste le hizo para continuar en una prestigiosa universidad, donó a una ONG sus ahorros, se montó en su coche de segunda mano y partió de la casa familiar en Atlanta, sin dejar rastro, para no volver nunca. Su destino era Alaska. Una vez fallecido, Jon Krakauer escribió un reportaje para la revista Outside contando la historia, trascendiendo así a la opinión pública norteamericana. A partir de ahí Krakauer siguió investigando la vida de McCandless: familia, amigos, compañeros de estudios, gente que conoció y le trató a lo largo de su aventura, todo ello forma parte del libro que publicó en 1995.

La narración indaga en los
motivos que tenía McCandless para semejante ruptura familiar, el conflicto paterno filial, qué visión tenía del mundo y el impulso que hay que tener para hacer lo que hizo. Porque hay que hacerlo, quiero decir: hay que dejar el trabajo o los estudios, despedirte de los tuyos y salir por la puerta. ¿Quién no ha tenido las ganas de hacer algo semejante, pero al final nunca llega a realizarlo? Romper con la vida monótona y rutinaria que llevamos en la civilización para vivir en un lugar remoto, acompañado solo por la naturaleza. Esto es lo que hizo Alex Supertramp, mote que se puso a sí mismo McCandless para ocultar su verdadera identidad durante el viaje. Bajo la premisa de usar solo lo imprescindible para llevar a cabo su viaje, con una simple mochila a su espalda, sin tarjetas de crédito, sin dinero en metálico, viajó desde Georgia hasta Alaska pasando por Dakota del Sur, el Gran Cañón del Colorado, California, Washington y Canadá.

No eches raíces, no te establezcas. Cambia a menudo de lugar, lleva una vida nómada, renueva cada día tus expectativas. Esto es lo que le escribe McCandless al anciano Ron, una de las muchas personas que conoció durante el viaje. El libro recoge buena parte del conjunto epistolar que Chris tuvo con todos ellos. Porque también es una de las partes importantes de toda esta historia. Todos aquellos que le conocieron trataron de disuadirle de lo que se proponía hacer, le pedían que se quedara con ellos allá donde estuvieran y se pusiera en contacto con su familia, pero el alma de McCandless buscaba algo más, algo que ninguno de ellos podía darle.

Sean Penn adaptó el libro doce años más tarde para el cine. Facturó una road movie sencillamente inolvidable, transmitiendo las sensaciones del libro de Krakauer a la perfección. Primero vi la película y 5 años después, hoy en día, acabo de terminar de leer el libro. Por cómo recuerdo el film, la adaptación quita solo lo necesario del libro para que la narración cinematográfica entre dentro de los cánones establecidos. Si tienen oportunidad de verla, no lo duden.

Después de todo esto, solo me queda una duda: ¿por qué siento esta desazón una vez terminada la lectura, la misma que cuando vi la película? Quizá porque McCandless era tan solo un poco más mayor que yo, tal vez porque ese impulso que él tuvo lo llevamos todos dentro, porque fue una muerte evitable con solo haber llevado un mapa o por lo idealizado que tengo Alaska. No lo sé a ciencia cierta, pero es así. Lo que hizo tuvo mérito, otros montañeros o aventureros con mucha más experiencia que él tampoco consiguieron sobrevivir a situaciones extremas, McCandless estuvo a punto.

                                                      


La música de la película está compuesta por Michael Brook, Kaki King y Eddie Vedder. Les dejo esta pequeña joya a modo de trailer.

4 comentarios:

  1. Para mí, sin duda, esta canción es lo mejor de la película de Sean Penn. Esta vez, me temo, estoy en desacuerdo con vd. Me parece fallida, no niego que la peripecia fatal de McCandless es apasionante. Y, tal vez por eso, la pelí me decepcionó. El retrato del protagonista es banal, plano. El estomagante el actor que lo interpreta no ayuda... Como se suele decir, seguro que es mejor el libro

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  2. ¡Bienvenidas sean las discrepancias! El libro es muy recomendable, se lee del tirón. Por ponerle un pero, quizá tiene muchos saltos en el transcurso de la historia e igual una experiencia del autor que queda un poco larga. Aun así, hay que leerlo. Gracias por leer el post y opinar.

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  3. Pulsión de muerte y desafío al poder, esa es la historia de Christopher a quien desprecian en Alaska porque no han entendido nada.

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  4. Por lo que pude leer de esta historia, así es. Mucha gente ni siquiera intentó comprender el por qué de todo esto antes de dictar el veredicto. Muchas gracias por leer el post y dejar el comentario, malamemoria.

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