Portada 3

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jueves, 23 de junio de 2016

Somos los peores... no, los mejores... ¿en qué quedamos?


Finalizada la primera fase de la Eurocopa para la Selección Española cabe decir que el aficionado ya no sabe qué pensar. Tan sólo unos días antes del inicio de la competición, España perdía en un intranscendente partido contra Georgia. El pesimismo cundió enlazando con el recuerdo del último fiasco del Mundial de Brasil 2014. Pero lo que son las cosas, España gana a la República Checa, con apuros, es verdad y apenas unos días después gana contundentemente a Turquía por 3 a 0. A partir de ahí, se dispara el optimismo, España es la principal candidata al título, el mejor juego visto en el campeonato, de largo. Iniesta, de nuestras vidas, reparte lecciones a la par que nos fustigamos por su inexistente Balón de Oro.

Sin embargo, el pasado martes ya lo vieron,
nefasto partido contra Croacia, derrota y clasificación encuadrados con las mejores selecciones europeas para las siguientes eliminatorias: el próximo lunes Italia, si pasamos la ronda de octavos tocaría Alemania en cuartos y lo previsible si se logra llegar a las semifinales es jugar con Francia. Evidentemente, este camino era evitable y así debía haber sido, pero no pudo ser. Muchos futbolistas españoles no jugaron bien, otros directamente no aparecieron en el partido. Nervios, imprecisiones infantiles y cansancio vuelven a traer de la mano el pesimismo que teníamos hace un par de semanas. A veces, también ocurre que el equipo de enfrente juega mejor, suele pasar.

                                                           



¿Cuál es el nexo que une esta frenética bipolaridad? Sin duda alguna el resultado:
o se gana y se convence con buen fútbol o el fracaso es inapelable. Ya no existe la mirada global y con perspectiva, después de todo y a pesar de estar el peor lado del cuadro de las eliminatorias, el hecho es que España está clasificada, pero manda el resultado postrer cosechado, no hay más, los campeonatos se ven reducidos a lo hecho en el último partido. Poco tardaron los oportunistas en aparecer el martes a eso de las 23:00 horas con el consabido yo ya lo decía, cuando todavía no estamos muertos. Estamos vivos, vaya putada.

Cuando se viene de lo más alto, es lo que hay. Muchos se sentirán defraudados y pedirán cabezas si somos eliminados el próximo lunes, como si tener la posibilidad de ganar tres europeos consecutivos estuviera al alcance de cualquiera. Más pronto que tarde volverán las maldiciones de cuartos, octavos o como quieran llamarla, mientras tanto en
otros países seguirán soñando con alcanzar tan solo una parte de nuestros logros. No se trata de conformarse con lo ya conseguido y vivir plácidamente de las rentas, sino de seguir luchando e intentándolo de nuevo, y en ello estamos, todavía. El próximo lunes a las 18:00, planazo, España-Italia.







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