Portada 3

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viernes, 31 de julio de 2015

Night on Earth, de Jim Jarmush


Cinco ciudades del mundo son testigos de esta original película, dos en Estados Unidos: Los Ángeles y Nueva York y tres en la vieja Europa: París, Roma y Helsinki. A la misma hora de la misma noche, cinco taxis en cada una de estas ciudades encuentran un pasajero, cada uno de ellos de distinta condición y con diferentes circunstancias. Los taxistas oscilan desde la pragmática Corky -Winona Ryder- hasta el frenético Roberto Begnini, pasando por el hermético Matti Pellonpää. Todos ellos dan lugar a cinco pequeñas historias independientes una de la otra, pero unidas por distintos elementos.

                                                        

                                            Cartel de Night on Earth


Cosas que pasan en las cinco historias

Hay elementos que aparecen en casi todas las películas de
Jim Jarmusch y Night on Earth no es la excepción: coches descacharrados circulando de noche por barrios poco recomendables de cualquier ciudad, personajes que fuman como carreteros y diálogos muy buenos, hilarantes en el caso de Roma y melancólicos en el de Helsinki. Hay lugar también para la ternura en Nueva York con Helmut -Armin Mueller Stahl-, Yoyo -Giancarlo Esposito- y Ángela -Rosie Pérez- a pesar de ametrallarse mutuamente a base de gritarse fuck you como si no hubiera un mañana, entre ellos se refleja nobleza y buen fondo. Los juegos de palabras con los nombres, otro detalle que nunca falta en las pelis de Jarmush. El mérito que tiene esta historia coral es que lo que viven los personajes, aunque obviamente está dramatizado, es algo que le ha podido pasar al resto de los mortales, en un taxi, en un aeropuerto, en un autobús, por ejemplo, ¿quién no se ha pasado un buen rato intentando parar un taxi en Nueva York a pesar de que pasen muchos coches amarillos vacíos zumbando por una gran avenida de Manhattan?


Personajes inquietantes y música de la buena

La historia de París nos muestra a una inquietante ciega, la bella
Beatrice Dalle, y al irascible e inoportuno conductor Isaach de Bankolé. Él se cree más listo que ella, hace preguntas incómodas acerca de la minusvalía de la pasajera y ella a cambio se ríe de él con sus respuestas, en definitiva, el que tiene los ojos sanos parece no ver y quien es ciego de nacimiento, ve mucho más de lo que los demás piensan. Lo que ocurre en París contribuye a dar un toque hipnótico e incómodo a Night on Earth.

La
banda sonora de la película corre a cargo de Tom Waits. El disco es muy difícil de encontrar y cuando aparece un vendedor, lo hace poniendo un precio prohibitivo, casi se puede considerar una pieza de coleccionista. Podría haber compuesto e interpretar la música cualquier otro gran cantante, cómo no, pero lo cierto es que los ritmos y la voz de Waits encajan a la perfección en la idiosincrasia de la cinta. Las bandas sonoras son otro punto fuerte en la filmografía de Jim Jarmush.

                                                    

                              Los relojes que marcan el inicio


Son
cinco pequeñas historias que pasan, insistimos, la misma noche a la misma hora. La primera a las 19:07 horas en Los Ángeles, con la sincera Winona plantando cara a Gena Rowlands, cuando los últimos rayos de luz del día dan paso a la oscuridad y acabando a las 5:07 de la mañana en Helsinki, cuando la mañana boreal rompe la noche. Es el ciclo completo de una noche en la Tierra. Night on Earth es una gran película, de las mejores de Jim Jarmush, sin abandonar su perfil underground consigue conectar con el gran público. Si no la ha visto, ya sabe. Si la vio en su día, haga por volverla a ver.




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