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viernes, 17 de marzo de 2017

25 años y una camiseta


Hace casi ya dos años solicitaba la ayuda de todo aquel que pudiera leer esta entrada, por motivos única y exclusivamente sentimentales buscaba una réplica de la camiseta que vistió mi jugador favorito, mi héroe de la infancia y de juventud en el día de su retirada. Carlos Alonso 'Santillana' fue jugador del Real Madrid desde 1971 hasta 1988, marcando toda una época en el club de Chamartín y por supuesto, en los aficionados.

                                                         


Hace poco tiempo, un día cualquiera, aburrido de la prensa deportiva de bufanda y camiseta sudada, buscaba por internet nuevas publicaciones donde leer pausadamente sobre el 11 contra 11, con el objetivo de recordar viejas historias de hinchas y estadios que ya no existen, para volver a vivir esos detalles que el paso del tiempo se ha llevado por delante. A lo largo de ese rastreo por la red, de repente apareció un anuncio de una tienda especializada en la venta de camisetas clásicas de fútbol. Movido por la curiosidad y con la esperanza de encontrar la camiseta de Santillana de hace casi 30 años, comencé a navegar en dicha web. En tan solo unos clics, ahí estaba: marca Hummel, sin la publicidad de Parmalat y sin número a la espalda, blanca con detalles de espiga en relieve, el viejo escudo con su banda morada... y además, en la talla indicada. ¿El precio? Hay determinadas cosas que no lo tienen.

                                                         

Verán, esta semana quién esto escribe ha cumplido 25 años de socio del Real Madrid. Los que siguen habitualmente este foro sabrán que aquí se denuncia regularmente el paulatino alejamiento que este deporte, anteriormente popular, está teniendo con el aficionado. Por tanto, encontrar esta camiseta ha sido como vivir de nuevo esos días de emoción en el Tercer Anfiteatro Lateral del Bernabéu, aquellas copas de Europa a cara o cruz desde el minuto uno, a menudo contra rivales de los que se sólo se conocía su nombre y la ciudad donde se encontraba su estadio, poco más; es el fetiche que hace viajar hacia esos remates de cabeza imposibles de aquel 9 legendario, que te lleva a volver a ver cómo entra el balón en la portería del Mönchengladbach en el minuto 89, a base de fe y de sinrazón, a contemplar, una y otra vez, al gran Walter Zenga batido y abatido. Por todo esto y dada la efeméride personal, esta camiseta ha sido un auto regalo para conmemorar, seguramente, a un deporte y a un tipo de jugador que ya no existen. Por ello, el precio, por una vez, no tenía importancia. Larga vida a Carlos Alonso 'Santillana'










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