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miércoles, 21 de mayo de 2025

Qué te debo, Malcolm?


Qué te debo, Malcolm?
(sic) es el título del documental que rinde homenaje a Malcolm Scarpa, el artista de extensa trayectoria que dejó tantas estupendas canciones que no gozaron de éxito de crítica ni de público. A lo largo de poco más de una hora metraje, el documental recoge el concierto que se celebró el 24 de enero de 2023 en los bajos del cine San Pol. Mientras caen las piezas de blues, rock y pop, se suceden los testimonios de amigos y músicos acerca de la peculiar forma de ser de Scarpa, de su proceso creativo y anécdotas de su vida, tan bien contadas por su hermana Rosa... ninguno de ellos pueden explicar por qué nunca llegó el éxito aunque dejan alguna pista.




A lo largo de las declaraciones de Qué te debo, Malcolm? se califica al artista de el Bowie español, nuestro Paul McCartney o una especie de Antonio Vega... puede ser, ¿por qué no? Pero, tal vez, el paralelismo más justo que podemos establecer con Malcolm Scarpa es el del Trinche Carlovich de quién se decía que era mejor que Maradona con un balón en los pies, quién dejó esperando sentado a Menotti después de haber sido convocado en vísperas de un Mundial. Parece que la primera página, los titulares grandilocuentes, los cañones de luces no estaban hechos para ellos.

Conviene reconocerlo, sí, este artículo también llega tarde, como todo reconocimiento a Malcolm Scarpa, ojalá sirva para que algún veterano fan sonría o para que alguien pueda descubrirlo y así unirse a la silenciosa minoría de sus seguidores. Algunos de ellos, nostálgicos, paseamos por la calle José del Hierro y entramos en el estanco de Paula para comprar sobres y sellos, rebuscamos en las baldas de la Metralleta, el Postigo de San Martín... qué extraño puede ser Madrid. Nos queda su extensa discografía, mientras las maravillosas melodías de sus canciones sigan sonando podremos decir que Malcolm Scarpa sigue vivo.

Qué te debo, Malcolm? forma parte del catálogo de Filmin desde el pasado 16 de mayo. Los discos de Malcolm Scarpa, no sé si todos, están disponibles entre la web de Caballero Reynaldo, la de Gaztelupeko Hotsak y en Bandcamp en formato digital.
También, se ha reeditado el mítico libro de Malcolm Scarpa Qué te debo, Jose?, disponible en la editorial Sílex.



Nota del autor: Decíamos ayer... después de seis años de inactividad esta ventana vuelve a abrirse, aunque no sé por cuanto tiempo...
Tal vez sea un tanto irónico reanudar este ignoto foro con Malcolm Scarpa, pero merece la pena, hablar de este artista siempre merece la pena.
Tal vez hablemos pronto de Qué te debo, Jose?


viernes, 29 de marzo de 2019

Mula, Eastwood haciendo buen cine, a su edad


Hay algo digno de admiración al ver a una persona de 88 años trabajando en lugar de estar disfrutando del tiempo libre y es el hecho de ver cómo alguien ha tenido la suerte de dedicarse profesionalmente a lo que le realmente le gusta y sabe hacer bien. Este es el caso de Clint Eastwood y el cine, a ciencia cierta que es así.

Eastwood ha sabido aprovechar el guion de Nick Schneck y Sam Dolnik para bordar el personaje de Earl Stone, cuya peripecia está basada en hechos reales que fueron recogidos en un artículo publicado en el New York Times. Mula cuenta la historia de un anciano que descubre demasiado tarde lo que es realmente importante en la vida. Arruinado y rechazado por su propia familia, encuentra en el dinero el motivo para intentar recuperar el tiempo perdido.

                                                  


Mula no es la mejor película que Eastwood haya podido dirigir o interpretar, pero lo cierto es que es una cinta con encanto que incluye buenas dosis de humor, a veces negro. La ternura también encuentra su hueco a través de los buenos secundarios que acompañan a Eastwood en esta cinta, como Dianne Wiest, quien interpreta a la ex mujer de Earl.

Nos llevamos sorpresas con los actores que dan vida a los miembros de la banda que le proporciona a Stone el método para ganar una buena cantidad de dinero de forma rápida: en la transformación que sufren sus personajes y al descubrir los rostros de quienes los encarnan. En definitiva, ojalá Eastwood tenga en tiempo suficiente para dejarnos más buenas historias como Mula y ampliar así su filmografía. Se lo tiene ganado... el
puto Clint Eastwood.








lunes, 7 de enero de 2019

Juliet, desnuda, una buena comedia


Basada en la novela de Nick Hornby, Juliet, desnuda es una comedia romántica, pero no al gusto del mainstream, la película tiene mucho más en común con Alta fidelidad que con Notting Hill, por poner dos ejemplos. Los personajes creados por Hornby, con una vida acomodada y sin demasiados problemas, descubren cuando llegan al ecuador de sus vidas que aquello no era lo que esperaban.

                                                    


Duncan, profesor universitario, lidera a través de su blog a una comunidad virtual de pirados fanáticos de Tucker Crowe, un músico que lanzó un único disco, titulado Juliet, desnuda, a principios de los años 90 para luego desaparecer del mapa. Esta grabación es considerada de culto por Duncan y sus seguidores, quienes debaten por cada verso del cancionero del álbum y por cada posible foto o aparición del músico, como si Crowe fuera el mismísimo Bob Dylan. Annie, mujer de Duncan, vive bajo la sombra de la obsesión de su marido hasta que un inesperado giro hace que todo cambie para los tres protagonistas de esta historia.

El detalle que más llama la atención de Juliet, desnuda es el personaje de Duncan. Dibuja muy bien el estereotipo del aficionado a la música pelma, pedante y que se sorprende de que sus ídolos no tengan tan buena memoria como tienen ellos, alimentada por su propia obsesión. La película, en líneas generales, es muy agradable de ver, tiene toques de humor, se desarrolla en un pueblo encantador y cuenta además con las buenas actuaciones de Chris O'Dowd (Duncan), Rose Byrne (Annie) y Tucker Crowe (Ethan Hawke). En definitiva, es una buena comedia para meterse en el cine en una tarde invernal. Dios salve a Nick Hornby.




domingo, 30 de diciembre de 2018

Tiempo después, la genialidad de José Luis Cuerda actualizada


José Luis Cuerda lo ha vuelto a hacer, casi 30 años después del estreno de Amanece que no es poco ha creado un nuevo relato a la altura de aquel, donde el humor absurdo, el surruralismo, el ingenio, las actuaciones de primer nivel, la crítica al mundo que nos rodea (poco han cambiado las cosas para ser el año 9177, milenio arriba o abajo) y la originalidad brillan por su presencia.

                                                   



En este lejano año, dos de los edificios más singulares de Madrid, las Torres Blancas y la sede del Instituto del Patrimonio Cultural de España, popularmente conocido como la
corona de espinas, se han fusionado y se han convertido en el Edificio Representativo. Allí viven los privilegiados que cuentan con un oficio, orden, seguridad y una peculiar administración municipal y de Justicia. Mientras, los parados viven en barracones ubicados en un bosque cercano. Eso es todo lo que queda del mundo tal y como lo conocemos hoy en día.

A partir de ahí, se suceden delirantes secuencias, reflexiones filosóficas, aforismos, declamaciones de poemas en lugares comunes que parecen olvidados en el imaginario colectivo actual, convertidos en ágoras donde se agudiza el ingenio y la retranca está al orden del día. Buena parte de los diálogos de
Tiempo después los veremos dentro de poco reflejados en camisetas o siendo parte de las conversaciones de la legión de seguidores de este cine, tal y como ocurre todavía hoy con Amanece que no es poco.

Como decíamos en las primeras líneas de esta entrada, las actuaciones del reparto coral de
Tiempo después son magníficas, partiendo del siempre solvente Manolo Solo, pasando por Gabino Diego y terminando por el gran Miguel Rellán. Es imposible destacar a todo el elenco. Ciertamente divertido es darse cuenta de la multitud de cameos que hay a lo largo de la película. Hasta el mismísimo Joaquín Sabina pone su grano de arena en esta historia con la canción original de la cinta. Tiempo después, estrenada con mucho acierto el día de los inocentes, ha llegado para quedarse y para enriquecer, todavía más, la filmografía de José Luis Cuerda, el acabose del cine español.









viernes, 9 de noviembre de 2018

Un día más con vida, una película de Raúl de la Fuente y Damian Nenow


Cuando cualquier atisbo de civilización desaparece y la ley brilla por su ausencia, cuando todo está destruido, no hay comida, ni agua y sobrevivir es algo irracional, hay tipos que contra toda lógica no sólo no huyen sino que además se ponen del lado de los más desfavorecidos y luchan para que el resto del mundo sepa lo que ocurre en esa esquina del mundo olvidada por el resto de la Humanidad. Uno de estos tipos se llamaba Richard Kapuscinski y escribió un libro con el mismo título en el que se basa esta película dirigida por Raúl de la Fuente y Damian Nenow.

                                                        


Un día más con vida se divide en dos partes, la primera, animada, narra las aventuras de Kapuscinski en Angola en 1975, cuando Portugal abandona su antigua colonia. Tanto EE.UU. como la U.R.S.S. intentan conquistar el nuevo país con el objetivo de hacerse con sus recursos naturales: los yacimientos de petróleo y las minas de diamantes. La segunda parte es una trama documental donde los personajes reales que participan en la historia dibujada nos relatan su experiencia en primer e íntimo plano.

El mérito real de
Un día más con vida, aparte de mostrar con todo lujo de detalles el horror de este conflicto armado y el hecho de ser un país codiciado por las dos súper potencias, es poner al espectador en los zapatos del reportero de guerra y de los dilemas que tiene que afrontar a la hora de ejercer su profesión en tan dramáticas circunstancias, en hacerle reflexionar sobre qué hacer cuando estás en medio de la sinrazón y la locura. En el aspecto puramente audiovisual, la cinta es espectacular: onírica, hipnótica, dramática, cuenta con un montaje trepidante y todo ello acompañado de unos testimonios documentales demoledores. Un día más con vida ha venido para ser un clásico del cine anti bélico.











domingo, 21 de octubre de 2018

En El Reino siempre hay que pasar por caja


Siempre hay que pasar por caja en El reino de Rodrigo Sorogoyen y lo más importarte, hay que ser fiel súbdito y obediente a lo que te dicen. Por mucho que hayamos leído reportajes periodísticos o películas acerca de la corrupción, léase B, la película, uno no sale de su asombro al ver determinadas escenas, escuchar ciertas conversaciones y observar ciertas conductas.

                                                    


Un grupo de políticos miembros del Partido viven instalados en la mentira, el lujo y la ostentación, pero las cosas comienzan a torcerse dentro del grupo de cómplices. La lucha por la supervivencia comienza y no va a haber prisioneros, nunca mejor dicho. Más allá de la narración de la propia historia de El reino y de reflejar una de las peores épocas del panorama político español, la cinta de Sorogoyen tiene el indudable mérito de colocar la pelota en el tejado del espectador mediante agudos mensajes y hacerle reflexionar, le coloca delante del espejo. El papel jugado por los medios de comunicación durante este tiempo tampoco sale indemne de este sarao.

El reparto de
El reino es otro valor añadido a la película. Antonio de la Torre marca otro hito en su carrera y deja, junto a Luis Zahera, una secuencia que será recordada por mucho tiempo en el cine español. Josep María Pou, Ana Wagener, Nacho Fresneda, Bárbara Lennie y Mónica López completan el elenco de personajes de esta historia que merece permanecer en la memoria colectiva de este país, más que nada para evitar caer en el mismo error.







lunes, 3 de septiembre de 2018

Algo más que el viaje de Nisha


Uno sale del cine pensado si este no es otro caso de mala elección a la hora de titular una película, ya que la traducción literal al castellano del noruego Hva vil volk sería: lo que dirá la gente. Es posible que el espectador, al ver los anuncios del film, crea que va a ver una encantadora road movie oriental, pero nada más lejos de la realidad.

                                                      


El viaje de Nisha es la recreación, dramatizada convenientemente, de la experiencia personal de Iram Haq, directora de la cinta. Más allá del choque cultural, que lo hay, estamos delante de una película de conflicto generacional. Amir, el padre de Nisha, vive más preocupado de ser socialmente aceptado por su comunidad que de la felicidad de su propia familia. Así, el círculo vicioso de los miserables, de los pobres de espíritu y de los cortos de miras se alimenta a sí mismo bajo la premisa de las leyes de la ortodoxia de los necios: es más importante que los vecinos nos sigan saludando por la calle que nuestra hija tenga una vida plena de acuerdo al lugar donde vive.

De nacionalidad noruega, alemana y sueca, El viaje de Nisha nos enfrenta a un buen drama sostenido por un grupo de jóvenes actores. Maria Mozhdah, (Nisha) debuta en la gran pantalla con nota; Rohit Saraf (Amir) y Ali Arfan (Asif) dan la réplica a los veteranos Adil Hussain (For real, Lesson in forgetting, El fundamentalista reciente, The Xpose) y Ekavali Khanna, experta actriz de Bollywood. Aunque esta película fue producida en 2017, se ha estrenado en España el pasado 17 de agosto.










martes, 10 de julio de 2018

Lucky, una película de John Carrol Lynch


Concebida como homenaje a Harry Dean Stanton, Lucky es en esencia una película autobiográfica. John Carrol Lynch firma esta maravillosa cinta con la que nos hace reflexionar sobre la vida, la muerte, la soledad... nos preguntamos cómo afrontamos el último kilómetro de la existencia y las relaciones humanas cuando llegamos a la etapa final.

Harry Dean Stanton, Lucky, es presentado al espectador como uno de los míticos personajes del actor: Travis Henderson, el solitario caminante de la película de Wim Wenders, Paris, Texas. Desde su casa, un tanto apartada de un fantasmagórico pueblo, camina todos los días bajo el sol vestido con ropa tres tallas más grande para completar su rutina diaria. Allí visitará como todos los días los mismos locales, comprará las pocas cosas que necesita para sobrevivir y retornará a su casa para ver su programa favorito por la televisión.

                                                         


Lucky, como Dean Stanton, ha superado la barrera de los 90 años. Cada amanecer es presentado como una sorpresiva victoria sobre la muerte. Lucky, a pesar de verse y saberse vulnerable, vive y vive y vuelve a vivir. Sin embargo, sabe que el tiempo se le acaba y el miedo aflora.

Decididamente ácrata y existencialista, Lucky derrocha ternura y humor aunque quizá no le guste dar esa impresión y lo hace tan bien que no faltan ganas de levantarse del asiento y aplaudirle en ciertos pasajes de la película. También aporta una buena dosis de surrealismo, sobre todo en sus conversaciones con el encantador Howard que no es otro que el mismísimo David Lynch. Precisamente otro guiño al recorrido cinematográfico de Dean Stanton lo encontramos cuando Lucky charla con Fred (Tom Skerritt) en el bar de Joe, del mismo modo y en los mismos términos que su
hermano Alvin en Straight Story.

Lucky fue rodada en 2017. Harry Dean Stanton desgraciadamente morirá en septiembre de ese mismo año. Dirigida por John Carroll Lynch sobre el guion de Logan Sparks y Drago Sumonja,
Lucky deja este crepuscular testimonio de una larga y prolífica carrera como actor quien nos enseñó con su trabajo, como pocos, que el tiempo es nuestra principal riqueza.









domingo, 8 de julio de 2018

El hombre que mató a Don Quijote, una película de Terry Gilliam


Después de 30 años de espera, el Quijote de Terry Gilliam llegó por fin a la gran pantalla luego de infinidad de problemas para poder llevar a cabo esta película. Conviene avisar que ésta no es una adaptación literal del clásico de Cervantes sino una libre y moderna versión del mismo.

Un director publicitario, Adam Driver, vuelve al pequeño pueblo español donde años antes, como proyecto de fin de carrera, rodó su propia versión del Quijote. A partir de ahí, vive en sus propias carnes las consecuencias que aquel rodaje produjo en los habitantes de aquella pequeña localidad, en especial de Javier (Jonathan Pryce), un anciano zapatero quien fue elegido por el joven director como intérprete de Alonso Quijano.

    


A lo largo de más de dos horas Gilliam juega con el espectador con continuos saltos temporales donde se reconocen los capítulos originales de Cervantes discurriendo en la delgada línea que separa el surrealismo del humor, la genialidad del despiste absoluto y del disfrute con la sensación del engaño.

La magnífica interpretación de Pryce, muy bien replicado por Driver y el gran número de secundarios, mantiene a flote la película en especial en la segunda media hora de la película donde la cinta coge ritmo, maravilla y deja al espectador con la boca abierta. Sin embargo, el accidentado, disparatado, desconcertante, tedioso y a veces irritante tramo final de la película hace que en el patio de butacas termine mirando el reloj buscando los títulos de crédito finales.


Aun así, los buenos momentos que ofrece
El hombre que mató a Don Quijote hacen recomendable su visionado. Insistimos en el trabajo de Pryce, quien logra conjugar todas las facetas del genial personaje en su interpretación. Por su parte, Terry Gilliam logra terminar este proyecto después de tantos años, no en vano lo ha conseguido al décimo intento, lo que dice mucho de Gilliam. No es un logro más, ¡cuántos proyectos acaban acumulando polvo en un cajón! Vayan al cine a ver El hombre que mató a Don Quijote, y recuerden, los comentarios siempre son bienvenidos.





domingo, 24 de junio de 2018

En tiempos de luz menguante, una película de Matti Geschonnek


Nos encontramos en 1989. Wilhelm Powileit, histórico miembro del Partido Comunista alemán y alto cargo de la RDA cumple 90 años. Espera que familiares, sobre todo su nieto Sasha, y representantes del estado acudan a felicitarle como todos los años. La reunión estará protagonizada por los más variopintos personajes dando a lugar situaciones surrealistas, tanto como el régimen que representaban.

                                                   


Basado en la novela de Eugen Ruge, Matti Geschonneck, apoyado en un excelente elenco de actores -Bruno Ganz, Sylvester Groth (el maquiavélico Walter Schweppenstette de la serie Deutschland 83) y Evgenia Donina, crea a través de las diferentes generaciones de la familia Powileit y de una mesa una interesante metáfora del inminente derrumbamiento del régimen comunista en Europa del Este y en la Unión Soviética. Conviene aclararlo, En tiempos de luz menguante no es un relato cronológico de este hecho histórico sino una inteligente historia montada para explicar y provocar que el espectador se haga preguntas sobre los antecedentes de lo que iba a suceder a partir del 9 de noviembre de ese mismo año.

Además de los primeros actores,
En tiempos de luz menguante es una película coral donde un buen número de secundarios aportan cada uno de ellos un matiz importante al desarrollo de esta cinta: el partido, el Estado, el ejército, la familia y la política, la sociedad de aquellos países cautiva dentro de sus fronteras y vigilantes a la fuerza unos de otros con un futuro cada vez más oscuro según ha ido pasado en tiempo y en consecuencia, sus vidas. Estrenada a principios del mes de junio, todavía se proyecta en los cines.








martes, 5 de junio de 2018

Eugenio, el documental que pone rostro a la tristeza


La gente muchas veces me dice que le gustaría ser como yo cuando estoy subido en el escenario, mostrando un franca sonrisa mientras canto ante miles de personas un clásico de rock tras otro, a mí también me gustaría ser ésa persona. Bruce Springsteen decía esto en sus memorias y es lo primero que vino a la mente de este bloguero justo después de ver el documental Eugenio, dedicado al genial humorista catalán fallecido en 2001.

Lo cierto es que poco se supo de la vida privada de
Eugenio cuando el humorista era una súper estrella en el entretenimiento nacional. Su presencia era permanente en los principales programas de televisión allá por los años 80, las cassettes de sus chistes estaban presentes en los coches familiares, no había chaval o adulto que no empezara algún chascarrillo en aquella época diciendo saben aquel que diu...

                                                          


Tal vez por esto el documental Eugenio resulte tan demoledor, por lo inesperado que es saber cómo fue la vida de este hombre contada por sus testigos directos: hijos, representantes, ex mujer y amigos. Eugenio Jofra, el hombre de la mirada triste, la cara de palo y vestido de riguroso luto tuvo una larga carrera artística con un comienzo ignoto, de forma accidental se convirtió en humorista y conoció un éxito brutal, pero pronto la vida se le torció de manera trágica al morir en 1980 víctima de un cáncer su primera mujer, el amor de su vida, Conchita Alcaide, dejando viudo y dos hijos de corta edad.

Muchos de
los defectos y aristas de la personalidad del humorista se vieron acentuados a partir de la desgraciada muerte de su mujer, pero sin embargo, los protagonistas del documetal que cuentan a los espectadores la vida y obra de Eugenio también dejan testimonios de una persona generosa que tuvo el valor de reconocer sus errores.

Eugenio murió también joven, no llegó a cumplir los 60 años, víctima de un ataque al corazón.
Sobre las tablas dejó una huella muy profunda con su original y minimalista puesta en escena, su eterna cara de funeral, el manejo de los silencios y el retumbar de su voz que cambiaba de tono grave a nasal a conveniencia. Eugenio, documental firmado por Jordi Rovira y Xavier Baig, descubre la cara oculta de uno de los mejores humoristas españoles de los últimos 50 años.









domingo, 15 de abril de 2018

Campeones, una película de Javier Fesser


Uno realmente no sabe bien qué se va a encontrar como espectador al ir a ver Campeones. Afortunadamente, viendo el trailer o los anuncios de la película en distintos medios de comunicación, no se desvela nada definitivo de la acción y de lo que ocurre con este singular equipo de baloncesto, salvo que nos ponen sobre la pista de la narración nada más. En otros casos, desgraciadamente no es así.

                                                         


Javier Fesser, director y coguionista junto a David Marqués, acierta de pleno en alejarnos de paternalismos, sensiblerías y moralinas para poner el punto de vista de esta historia en la normalidad pura y dura, con sus pros y contras, de la discapacidad en la vida diaria y añadirle además una buena dosis de ternura y de humor. Fesser nos invita a que aceptemos a estos chicos tal y como son, no como quisiéramos que sean. Sinceramente, el trabajo que hacen los jugadores del Club de Baloncesto Amigos es realmente encomiable, asombra su capacidad para desenvolverse delante de la cámara, ellos son: Sergio Olmo, Julio Fernández, Jesús Lago, José de Luna, Fran Fuentes, Gloria Ramos, Alberto Nieto Fernández, Roberto Chinchilla y Stefan López.

Una vez más,
Javier Gutiérrez deja claro el talento interpretativo que posee, da igual que represente a un escritor miserable que al antihéroe de una serie de aventuras medievales, ahí está él para sacar adelante cualquier proyecto. En Campeones, la gran Luisa Gavasa le apoya a la perfección en el papel de la madre. Más testimoniales son los roles de Daniel Freire y Juan Margallo, mientras que Athenea Mata es la hada madrina ideal. Vayan al cine a ver Campeones, sumérjanse en esta historia, deje que le invadan el humor, la ternura y la emoción, merece la pena.










domingo, 4 de febrero de 2018

El instante más oscuro


Ambientada en los primeros días de mandato de Winston Churchill como primer ministro británico, nos encontramos con el dramático recuerdo de los días en que el III Reich arrasaba Europa continental y el Reino Unido era todo lo que quedaba de la civilización occidental en el Viejo Continente. Fracasada la política de contención de Neville Chamberlain, una vez declarada la guerra y ante la inminente caída de Francia, la duda sobre cómo afrontar la amenaza del régimen nazi llega a la Cámara de los Comunes en mayo de 1940.

                                                        


Joe Wright y Anthony McCarten, director y guionista respectivamente de El instante más oscuro, logran construir en la recreación de este periodo histórico una atmósfera de angustia que atrapa de lleno al espectador, implicándole en la indecisión, en la soledad de aquel que debe decidir el terrible destino de millones de personas. La emoción embarga en el patio de butacas ante la lucha establecida por sus propios compatriotas contra Churchill, cuando la amenaza que se cierne sobre las Islas Británicas era más que evidente. Gary Oldman, quién le iba a decir después de interpretar a Sid Vicious que con el tiempo le llegaría el papel de Churchill, podría hacer a la mismísima reina de Inglaterra porque lo iba a bordar, hace una magnífica interpretación del primer ministro, de la misma forma Stephen Dillane da vida al atildado y ambicioso Halifax.

No se queda atrás
Kristin Scott Thomas, en el papel de Clementine Churchill, tampoco la joven Lily James a quien no le tiembla el pulso para dar la réplica a tan insignes compañeros de reparto. Hay que destacar también el trabajo de Bruno Delbonnel como responsable de la fotografía de El instante más oscuro, en determinados planos el espectador llega a preguntarse si realmente está en una sala de cine o en un museo. En resumidas cuentas, El instante más oscuro es una gran película, un recordatorio de cómo pudieron haber sido las cosas si Inglaterra no hubiera resistido.







domingo, 28 de enero de 2018

Muchos hijos, un mono y un castillo


Gustavo Salmerón ha firmado un documental realmente sorprendente, basado en el devenir de su familia a lo largo de 14 años. Julieta, madre de Gustavo, es el hilo conductor de esta historia. Con un amplio sentido del humor (negro tantas veces) y una ironía inigualable, Julieta se mete en el bolsillo al espectador desde el primer minuto de la cinta.

                                                        


Los Salmerón son una familia numerosa a la vieja usanza, vestigio de otros tiempos que ahora pueden asombrar a los más jóvenes. Luego de la presentación de padres e hijos, la acción de este documental arranca con la delirante búsqueda de las vértebras de la abuela de Julieta que, según la mitología familiar de los Salmerón, están guardados en uno de los armarios de la inmensa casa familiar, todos ellos llenos hasta los topes de cajas cargadas de recuerdos. A partir de ahí, Muchos hijos, un mono y un castillo se nos presenta como una metáfora de la misma vida desde el punto de vista de Julieta: nostalgia, juventud perdida, alegrías y tristezas después de criar y sacar adelante a un buen número de hijos, con los altibajos personales y económicos que les ha tocado vivir.

Julieta, como decíamos antes, se mete en el bolsillo al espectador a base de salero, gracia, surrealismo, humor y ternura. Pasado mes y medio de su estreno en cines, hay que decir que el pasado sábado la sala de cine no presentaba una sola butaca vacía. En muchos momentos de la proyección del documental, la sala estallaba en carcajadas con las ocurrencias de Julieta, quién será recordada con el paso del tiempo. Muchos hijos, un mono y un castillo ha sido premiada en los festivales de Karolvy Vary, Hamptons y San Sebastián y está nominada al Goya a la mejor película documental.









lunes, 9 de octubre de 2017

Blade Runner 2049, a favor y en contra


La continuación de la película de culto de los años 80 estrenada el pasado viernes es digna heredera de la firmada por Ridley Scott, pero no llega a su altura. Hay muchos aciertos en la nueva cinta de Denis Villeneuve pero también tiene defectos que lastran el resultado final de esta entrega. Antes y después de ver Blade Runner 2049 es lícito preguntarse si esta nueva película de ciencia ficción era necesaria o no. Al final de este post se intentará responder a esta pregunta.

                                                      


Acierta Villeneuve al continuar la estética futurista y decadente que creó Scott en 1982, el mundo en 2049 es prácticamente igual al de 2019: Los Ángeles sigue siendo una gran urbe luminosamente oscura, siempre bajo una intensa lluvia, poblada por extraños personajes que viven en semi vacíos y decadentes edificios. Continúa siendo una ciudad en la que no ve el sol, pero una extraña luz dorada penetra por los ventanales, la misma que iluminaba a Decker y a Rachael. Otro punto a favor de esta segunda parte es la premisa de la que parte Blade Runner 2049, es buena, creíble y justificable. Respecto al reparto, señalar para bien a Ryan Gosling, Robin Wright, Jared Leto (caracterizado a modo de JF Sebastian) y a Ana de Armas, muy acertada en su papel. Y cómo no, Harrison Ford, quién está viviendo un auténtico revival de sus personajes de los años 80.

Enlazando con el reparto, lo negativo que tiene Blade Runner 2049 comienza con el poco papel que tiene Edward James Olmos, su inquietante personaje en la entrega original daba más juego. Sylvia Hoeks, aunque deja en buen lugar a Luv, podía haber sido todavía más malvada. Pero lo que de verdad lastra a Blade Runner 2049 es la falta de ritmo narrativo a partir de la primera media hora de proyección haciendo así eternos los 163 minutos de duración que tiene la película, con una hora menos de metraje el resultado final hubiera sido bastante mejor. Otro aspecto que resta es la ausencia de algún diálogo memorable, también se echa de menos un poco de justicia poética.

Habrá más argumentos a favor y en contra de esta segunda parte de Blade Runner. Ante la duda inicial planteada en el primer párrafo de esa entrada, la respuesta es: ¿por qué no? ¿Acaso las secuelas deben ser obligatoriamente mejores que las primeras? Quizá con Blade Runner 2049 ocurra lo mismo que con su predecesora, sólo se convirtió en leyenda y objeto de culto con el paso del tiempo.